El centre

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De las carícias de Sutja al trabajo con Darling



La experiencia con Tom
Recibimos al día siguiente llamada telefónica del padre de Tom, los citamos para una sesión equinoterapia para el viernes a las ocho de la tarde.
Llegó 20 minutos antes, su padre le acercó a la cerca y el contemplaba entusiasmado los caballos que estaban pastando tranquilamente.


Nos acercamos a él, saludó a Darling la gran yegua de raza bretona con la que íbamos a trabajar aquel día.
Nos comentó que vivía en Lyon, que él solo había montado en Pony, ¡qué Darling era muy grande!, sin embargo no mostró en ningún momento temor, la acarició, le habló, intentó besarla pero Darling, no se deja a la primera mostrarle toda la afectividad hay que ganarla muy poco a poco.
Preparamos a Darling, mientras el padre subía a Tom con la silla de ruedas por la rampa, Carla se colocó sobre Darling y seguidamente subimos a Tom.
El rostro de Tom se trasformó, entre sorprendido y emocionado sintiendo los pasos pesados y firmes de Darling le fueron tranquilizando. Todos los ejercicios que le propusimos, fueron recibidos con alegría y entusiasmo, se reía, se sentía tan feliz.
¿Te sientes cómodo Tom? “Soy inmensamente feliz”
Su pequeño cuerpo, frágil, delgado no podía alojar tanta felicidad, entusiasmo, ganas de vivir, moverse…
Nos conmovió en más de una ocasión con sus frases: “No me bajaría jamás del caballo”. El caminar del caballo, da unos impulsos al cerebro que recuerdan si han andado alguna vez a cuando lo hacían y si no es así crean nuevas redes neuronales para tal fin, es decir que pueden sentir que no tienen ninguna discapacidad, sienten que andan.
Cómo en tantos otros aspectos, hemos visto que el caballo nos facilita la comunicación, no hace falta dominar el idioma, todo fluye de manera muy sencilla e intentar a veces comunicar verbalmente una instrucción, se convierte en un juego donde adivinar lo que le queremos decir es casi una aventura.
Probamos diversas posturas, cada vez que le movíamos de su posición, nos preguntaba, tengo que bajar…? No, vamos a experimentar: sentarte del lado izquierdo, de espaldas, del lado derecho…siempre riendo y sorprendiéndose. Tocar la cola, tocar las orejas, un poco más un poco más… ¡¡ lo conseguiste!! Un gran carcajada ante cada nuevo reto conseguido.
…Terminó la sesión cepilló, acarició a Darling, le dio pan y la acompañó en su silla de ruedas hasta el campo, allí la soltó. El sol se estaba poniendo la imagen era preciosa, encontrarse en medio del campo le emocionó, y nos dijo que no querría marcharse nunca.
Los padres y sus tíos siguieron toda la sesión, le sacaron fotos, filmaron, Tom de vez en cuando les miraba sonriente y sus padres se emocionaban al verle tan feliz.
Cuando se despidió no nos miro a la cara, nos dijo: “hasta pronto” y nosotras les dijimos: “te estaremos esperando”.
Tom ya está en Lyon se iba al día siguiente, ya pasa a formar parte de todos esos seres tan especiales que nos brindan la oportunidad de poder disfrutar, ser participes de esta energía tan especial, del intercambio de emociones e interacciones, entre ellos el caballo y nosotras.
Formará parte del gran corazón de l’Unicorn blanc y del nuestro en particular.
Gracias Tom por mostrarnos, el valor, la alegría, las ganas de vivir y la forma tan serena de superar las limitaciones.

1 comentari:

Toni Morales ha dit...

Gràcies Anna!!!

És una tasca preciosa la que esteu fent. Estaré esperant aquest escrit de l'experiència amb el Tom amb delit.

També m'apasiona els dofins. De fet vam estar a València aquests darres dies i els vam visitar a l'Oceanogràfic: són àngels de la Mar.

I gràcies per compartir els vídeos d'Spirit. Sí: són preciosos. La peli tota és preciosa, molt recomanable.

Una abraçada!