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La creatividad se aprende igual que se aprende a leer


Tengo 60 años: irrelevantes cuando eres capaz de crear como un niño, y todos somos capaces si queremos. Nací en un barrio humilde de Liverpool, como los Beatles, creativos sin escuela. No soy buen gregario, así que no tengo partido, pero sí política. Colaboro con el Foro HSM

 
Sir Ken Robinson, experto que preconiza un sistema educativo que enseñe a innovar

Un día visitando un cole vi a una niña de seis años concentradísima dibujando. Le pregunté: "¿Qué dibujas?". Y me contestó: "La cara de Dios".

¡. ..!

"Nadie sabe cómo es", observé. "Mejor - dijo ella sin dejar de dibujar-,ahora lo sabrán".

Todo niño es un artista.

Porque todo niño cree ciegamente en su propio talento. La razón es que no tienen ningún miedo a equivocarse... Hasta que el sistema les va enseñando poco a poco que el error existe y que deben avergonzarse de él.

Los niños también se equivocan.

Si compara el dibujo de esa niña con la Capilla Sixtina, desde luego que sí, pero si la deja dibujar a Dios a su manera, esa niña seguirá intentándolo. El único error en un colegio es penalizar el riesgo creativo.

Los exámenes hacen exactamente eso.

No estoy en contra de los exámenes, pero sí de convertirlos en el centro del sistema educativo y a las notas en su única finalidad. La niña que dibujaba nos dio una lección: si no estás preparado para equivocarte, nunca acertarás, sólo copiarás. No serás original.

¿Se puede medir la inteligencia?

La pregunta no es cuánta inteligencia, sino qué clase de inteligencia tienes. La educación debería ayudarnos a todos a encontrar la nuestra y no limitarse a encauzarnos hacia el mismo tipo de talento.


http://www.lavanguardia.com/lacontra/20101103/54063818455/la-creatividad-se-aprende-igual-que-se-aprende-a-leer.html#ixzz288JJgxJx

Mis muñones son aletas, y mi única pierna, la cola de sirena

Tengo 39 años. Nací en Guadalajara y vivo en Madrid con Xabi desde hace 18 años. Licenciada en Periodismo, dirijo un programa de televisión. El mundo y el día a día se mueven por las personas, así que creo en ellas y no en los partidos; y en la reencarnación y en el destino
Lary León, directora del Programa de Asistencia Hospitalaria de la Fundación Antena 3



¿Cuántas veces se ha reencarnado?
Unas cuantas, pero creo que esta es la última. Míreme.

...
Todos nacemos de una manera determinada para traer algo, enseñar algo y aprender algo. Yo nací sin brazos y sin una pierna y he venido al mundo para sonreír, para enseñar a otras personas que lo importante es lo que llevamos dentro.

Es un gran destino.
Yo no creo en las discapacidades, todos somos capaces de algo. Me siento una privilegiada porque he descubierto para qué sirvo y lo disfruto: llevo felicidad a los niños enfermos que están ingresados en los hospitales y consuelo a sus familias.

...
Y tengo claro que en otra vida fui sirena.

¿Una sirena?
Los muñones son mis aletas, y mi única pierna, mi cola de sirena. Crecí con esa fantasía, quizá por darle una explicación a la forma de mi cuerpo o porque desde que me bañé la primera vez en el mar, a los seis meses, sentí que el agua era el origen de mi existencia.

Hábleme del día que llegó al mundo.
Nadie sospechaba cómo era, entonces no se estilaban las ecografías. Fui una sorpresa para mi padre y para los médicos, que no sabían qué hacer conmigo, y sigo siendo una sorpresa para muchas personas.

¿Cómo reaccionaron sus padres?
Mi padre, el primero en verme, se quedó paralizado, pero gracias a él todo evolucionó. Buscó los mejores médicos para que todo fluyera y pudiéramos seguir adelante....

http://www.lavanguardia.com/deportes/20120718/54326222532/la-contra-lary-leon.html#.UAZ4FhXAGvS.facebook

Educar es enseñar al joven a estar a solas consigo mismo

Tengo 64 años. Nací en Barcelona y vivo en Matadepera. Estoy casado con Margarida y tenemos dos hijos, Martí (37) y Clara (31), y un nieto. Soy independentista catalán. Soy agnóstico, pero me duele que se use a Dios para justificar violencias. El infierno es que el diablo no exista.




Jaume Cabré, escritor

Por qué escribe?
Hubiese querido ser músico: toco el violín, pero no domino lo bastante el instrumento...

¿Y por qué músico?
En casa, de niño, había un piano que mis padres tocaban a cuatro manos... También quise ser bombero, Papa...

¿Papa de Roma?
Un señor disfrazado y llevado en andas... ¡Me deslumbraba!

Luego ha escrito sobre el papa Luna...
Que hubiese varios papas y que cada uno considerase herejes a los otros me fascina. El que gana convierte a los otros en antipapas: ¡escribe la historia! ¿Qué es la verdad?

Total, escribe porque no toca el violín.
El arte encubre alguna frustración, carencia que alivias tañendo el laúd, escribiendo...

La pulsión artística como terapia.
Si sientes que no puedes vivir sin atender esa pulsión, ¡debes seguirla!

"Si te ves capaz de vivir sin escribir, no escribas", aconsejó a Borges su padre.
¡Yo no he sido capaz de vivir sin escribir! Durante años fui profesor de secundaria, llegaba a casa, corregía exámenes, atendía a mis hijos... y, de madrugada, ¡a escribir! Era duro, pero más dura era la enseñanza: ganarse a los alumnos, implicarlos, ilusionarlos...

Qué haría para mejorar la educación?
Los padres se desentienden, delegan todo en la escuela. Si un padre se queja de que su hijo no lee, pregúntale: "Y tú, ¿lees?".

Amplía usted responsabilidades, veo.
Vivimos en una sociedad que prioriza un programa de tele sobre si un futbolista se depila a otro sobre historia de Europa.

¿Le preocupa?
Me desanima la superficialidad, que se nota en la incapacidad para estar a solas con nosotros mismos. ¡Educar consiste en enseñar al joven a estar a solas consigo mismo!

Socializar la cultura quizá la banaliza.
Yo creo posible extender y democratizar la cultura sin por ello degradarla ni bajar el listón. Sí me preocupa mucho el desprecio por los estudios de Humanidades...

¿Por qué?
Llevados por el utilitarismo extremo, dejaremos de estudiar griego y latín, luego geografía, y luego filosofía, luego historia... ¡Todo lo que nos hace cultos y con criterio, personas estructuradas! Justamente lo que todos deberían estudiar..., y luego que cada uno ahondase en la parcela que le apeteciera.

¡Firmo!
Se empieza por ser maleducado.., y luego maltratas a tu pareja.., y luego propinas un puñetazo, y así llegamos hasta Auschwitz.

¿No dramatiza un poquito?
No: el drama es que el mal reside en ti. El infierno consiste en que el diablo no existe.

¿Cuál es su idea del mal?
Pretender hacer el bien me parece tan pretencioso... Intentar no hacer daño ¡es ya mucho! Fíjese en la huella ecológica...

¿Qué le pasa?
Incluso la persona que no quiere contaminar nada acaba por contaminar un poco. ¡No somos ángeles! Y un grano de arena acaba deteniendo una gran maquinaria: se empieza por un mal gesto y...

Un ejemplo.
Llamar polaco a un catalán es un comienzo, como los nazis llamaban rata al judío.

¿Nos falta adiestrarnos en pluralismo?
Comprendamos que la lengua común de Europa no es el inglés: ¡es la traducción! Lo dice Umberto Eco. La realidad europea es plurilingüe, ¡y eso es una riqueza!

Usted escribe en catalán.
No habitamos un país: habitamos una lengua. Yo habito la lengua catalana. Una lengua que estuvo prohibida: esto es algo que asombra mucho cuando lo explicas por el mundo...

¿A cuántas lenguas han traducido ya sus obras?
A veintitantas lenguas, ¡también al español!, de lo que estoy muy satisfecho, dadas las reticencias de los lectores españoles hacia los autores que escribimos en catalán.

¿Por qué será?
Los catalanes sí leen a autores que escriben en castellano, pero al revés... ¡no! Y me sabe mal. Yo he oído en un restaurante por España a un grupo de comensales rechazar los vinos catalanes por serlo... ¡Y sabe mal!

Su última novela será superventas. ¿Y después, qué escribirá?
He tardado ocho años en escribir Jo confesso. Ahora... me toca esperar.

¿A qué?
A que me domine de nuevo la necesidad de escribir alguna otra cosa.

¿Y qué tal, por ahora?
Por ahora, no se da todavía el caso. Pero sospecho que algo llegará, algo llegará...

Ha escrito también culebrones y series televisivas.
El primer serial que se hizo en España, La granja, con Puyal... La cosa fue muy bien, gané dinero.

¿Qué consejo daría a quien quiera escribir para televisión?
Visualiza todo lo que escribas, describe gestos y miradas, y escribe cosas que te sorprendan a ti mismo.

¿Cuál es el secreto de sus novelas?
¡Ni idea! Sólo sé que dedico la vida, que me vuelco. Y que los críticos alemanes dicen: "Nunca habíamos visto escribir así".

Allí le leen mucho, tengo entendido.
Sí, hay muchos clubs de lectura, se lee en las escuelas, reciben a escritores. Creo que si todo el mundo leyese un libro al año, ¡cambiaría el mundo!


'Jo confesso'
Jaume Cabré es hoy el novelista por excelencia de la literatura catalana, por distinciones, número de lectores y proyección internacional. Me recibe en el despacho en el que escribe, en un plácido y soleado adosado ante un monte boscoso, para conversar de esto y de lo otro. Cabré ha alcanzado su sueño: vivir de sus fan-tasías, de lo que escribe. Autor de guiones televisivos y cinematográficos y de novelas como Les veus del Pamano, Senyoria, L'ombra de l'eunuc, Fra Junoy o l'agonia dels sons, está ahora en la primera fila literaria con Jo confesso (Proa) / Yo confieso (Destino), gran aventura con todo lo que deben tener las buenas historias y con la cultura europea de fondo.

La Contra de la Vanguardia- 07/03/2012 Victor M Amela

Todos los niños pueden ser Einstein si los motivas bien

Tengo 44 años. Nací y vivo en Córdoba. Soy profesor de secundaria, experto en educación. Estoy casado con María y tenemos ocho hijos únicos (17, 16, 15, 13, 11, 9, 6 y 4 años). Soy un indignado. Soy un católico harto de la pobreza y la mentira. Si educas a niños, sonríe y exige.


Fernando Alberca, profesor de secundaria

Todos los niños pueden ser Einstein?

Tus hijos pueden alcanzar cualquier logro intelectual.

Pero Einstein... ¡eso es picar muy alto!

Einstein fue carne de fracaso escolar hasta los 15 años. "Mortalmente lerdo", diagnosticó de él una profesora. "No está preparado para aprender, no llegará a nada", dijo otro.

¿Tan desastroso era?
Su propia madre decía que era retrasado mental. Hasta los nueve años no habló bien.

¿Qué le pasó para pasar a ser genial?

Lo que puede pasarle a cualquiera: motivación y método. Motivación: pese a haber suspendido, un profesor le invitó a asistir gratis a sus clases. Por primera vez, sintió que le valoraban, que creían en él. ¡Sintió cariño!

¿Asistió Einstein a esa clase?

Tuvo que irse a otra escuela. Pero allí un profesor de historia hizo lo que nadie antes: pedirle opinión sobre las cosas.

¿Esto motivó a Einstein?

Sí. Si sientes que confían en ti, ¡te creces, para ser merecedor!

¿Y qué es eso del método?

Usó el hemisferio derecho para resolver problemas del izquierdo. Visualizaba una solución, y su esposa le ayudaba a formularla matemáticamente. Pero era el hemisferio derecho, el intuitivo y creativo, el que resolvía, no el izquierdo, el matemático.

Yo lo pasé fatal con las matemáticas.

Tus profesores no valoraron el uso de tu hemisferio derecho: podrías haber acabado encontrando la solución, pero no te dieron tiempo. Todos los escolares pueden ser motivados y todos pueden triunfar.

Cada uno nace con su inteligencia...

El coeficiente de inteligencia es innato, permanece inalterable... y no sirve para nada. ¡Lo determinante es la motivación!

¿Cómo motiva usted a sus alumnos?

Les digo que todos pueden sacar un 10 conmigo. A partir de ahí, ¡un 5 les parece poco!

¿Tan fácil?

La escuela pone el foco en la sanción, fomenta el miedo al error. Debería ponerlo en el acierto. Y en la creatividad. Pregunté a mis alumnos: "De ocho caracoles de una cesta, salen tres, ¿cuántos quedan?".

Cinco, le dirían.

"Ocho –respondió uno–, porque han salido del caparazón, ¡pero no de la cesta!". ¡Es una respuesta que no debería ser penalizada!

Entre tanto, 30% de fracaso escolar.

Nuestra escuela parece reñida con la inteligencia. ¡Es imposible que haya un 30% de tontos! Desconfiamos de los alumnos, los educamos para evitar el fracaso y no para tener éxito. ¡Aprendamos a jugar al éxito!

¿A usted le funciona?

Desde 1993 sólo he tenido que suspender a dos alumnos. Me han reñido por aprobar tanto. ¿Por qué? ¿No está bien lograr estimular a los alumnos para que triunfen?

Pues aconseje a sus colegas profesores.

Sabed ser el jefe de la camada. Alguien a quien los alumnos quieran seguir. Que noten que tú les ayudarás a mejorar.

¿Algo más?

Sí: no olvidéis la grandeza de este oficio. Centraos en los por qué y para qué más que en los cómo. Y usad lo que hoy se sabe acerca del aprendizaje.

¿Qué se sabe?

Que somos animales emocionales, y que una simple mirada aprobatoria de un profesor... estimulará al alumno. ¡Sólo educa quien quiere a alguien! Si queréis a vuestros alumnos, educaréis. Si no, no.

Nada estimula más a un alumno que el afecto, me quiere decir.

Es así. Sonríe... y exige. Si tu hijo detecta que confías en él, querrá superarse. A los niños les atrae el reto, la heroicidad.

Los padres, ¿debemos ayudarles o no a hacer los deberes?

Si tu niño puede abrocharse el abrigo, no se lo abroches tú. Oriéntale en los deberes, pero dile que sabes que él los resolverá. Si se los resuelves tú, le enseñas a ser incapaz.


Si pudiera imponer una sola reforma escolar, ¿cuál sería?

Dedicaría toda la primaria a una sola y única cosa: ¡aprender bien a leer y escribir!

¿Y nada más?

¡Nada hay más decisivo! Si están bien avezados en la lectura, podrán estudiar lo que quieran: se abren la puerta a todos los conocimientos. Y cuantas más cosas aprendan leyendo, ¡más inteligentes serán!

¿No es al revés?

"El aprendizaje es experiencia, el resto es información", dijo Einstein. No aprendes cosas porque eres inteligente: aprender cosas te hace inteligente.

¿Y feliz?
Si de verdad eres inteligente, serás feliz.

¿Ah , sí?
La inteligencia consiste en resolver problemas, y el problema más difícil es ser feliz.

¿Puedo enseñarles a mis hijos cómo vivir felices?
Enséñales a superar obstáculos. A ver lo extraordinario en lo ordinario. A que todo acto tiene consecuencias. Y a amar de verdad.

¿Cómo se ama de verdad?
Sin esperar nada a cambio. Nada reporta tanta felicidad como hacer feliz al otro sin que siquiera se entere.

¿Haciendo eso nuestros hijos sean inteligentes y felices?
Dependerán menos de los azares y serán capaces de lo que se propongan. Y lo inteligente podría ser proponerse no estudiar una carrera.

Ocho hijos
¡Ocho hijos! Algo sabrá de crianza y educación este hombre: "A partir del cuarto hijo todo es fácil, pues entre ellos lo hacen todo: ponen la mesa, se hacen la cama, los mayores bañan a los pequeños...", me explica. Llega acompañado de su hija mayor (en la foto), "cuya inteligencia es normal, pero lee en 15 segundos una página de un libro". Alberca supo motivarla: "Los niños quieren leer desde los dos años... pero los frenan hasta los seis años. ¡Qué pena! Yo los incito, se sienten gratificados... y hoy leen mucho". Seguro que la chica ya ha leído Todos los niños pueden ser Einstein (Toromitico), libro en que Alberca aboga por el afecto en vez de la amenaza y la sanción para acabar con el fracaso escolar.
La contra de la Vanguardia Víctor M Amela 27/09/2011

Averigüe si fue o no un hijo feliz y sabrá ser un padre feliz"

Tengo 53 años. Nací en Buenos Aires: ¡visítennos! Soy judía. Tengo tres hijos: he escrito mi último libro con el que es dibujante. Cuanto más desamparo sufrimos de niños, más nos cuesta estar bien con nuestros hijos. No hagan de padres a solas: busquen comadres y compadres.
Laura Gutman


Durante generaciones, las mujeres éramos, ante todo, madres. Esa era nuestra máxima identidad social y por ella éramos valoradas.


¿Y eso era bueno o malo?

Eso no garantizaba a los hijos ser mejor criados: más amados ni protegidos.



¿Y hoy ya no son madres ante todo?

Hoy se valora sobre todo el papel que representamos en la esfera de lo público. Por eso, las madres sólo sentimos que "somos" si trabajamos: si somos autónomas económicamente y realizamos nuestros intereses.



Tiene su lógica.

Pero entonces entramos en contradicción con la función materna, relegada al ámbito de lo privado: silenciosa e invisible. Así que tendremos que conseguir que la función materna no entre en contradicción con las demás. Pero es complicado asumir ambas.



Si te organizas hay tiempo para todo.

No pensemos sólo como adultos. Pongámonos en la piel del niño totalmente dependiente de los cuidados maternos: su nivel de soledad y aislamiento, si su madre no le da la atención que necesita, es inmenso.



Para algo están las guarderías.

Están bien para atender a los niños cuando las madres trabajan. Pero en ellas los niños no están conectados "fusionalmente" con sus cuidadoras. Y los hijos necesitan –al final del día– entrar en contacto profundo y amoroso con su madre, siempre y cuando esta sea capaz de conectar consigo misma emocionalmente y, por tanto, con el niño.



Además tenemos bajas maternales, subsidios, ayudas... (o al menos teníamos).

Y ayudan. Pero, cuando criamos niños, estamos muy solas. E invisibles a ojos de los demás. Por eso, nos resulta más fácil regresar al trabajo, donde somos reconocidas.



Y no las culpo por ello.

Ni yo. Es normal. Hemos perdido la tribu, la familia extendida, las comadres, las vecinas. Estamos encerrados en pisos acompañadas por la televisión, el móvil y el ordenador. Debemos espabilarnos para estar junto a otras mujeres y hombres que quieran acompañarnos en la rutina con nuestros niños.



Debe ser duro no encontrar a tu madre aunque la tengas cerca.

Dura es la vida de los niños. Y la que nosotros mismos hemos vivido siendo niños, aunque no tengamos ninguna conciencia de ello. La mayoría hemos crecido sintiendo que el mundo de los adultos estaba muy lejos de nuestro mundo emocional. Con miedos que nadie ha aplacado. Con llantos que nadie ha calmado.



Lo pasado, pasado está.

Pero ahora es urgente que tengamos conciencia de cual fue nuestra realidad afectiva de niños. Si contactamos con lo que realmente nos sucedió, comprenderemos por qué nos resulta tan arduo permanecer con nuestros hijos pequeños: sencillamente, porque los niños nos obligan al contacto emocional íntimo. Y eso duele, porque resuena en nuestros sufrimientos infantiles.



¿No es usted muy categórica?

Sí, lo soy. Después de treinta años de trabajar con cientos de familias, aparece una evidencia: cuanto más desamparados estuvimos de niños, más nos hemos construido un personaje para sobrevivir. Y no estamos dispuestos a abandonarlo.



Tal vez porque nos sigue protegiendo.

Pero nos hace estar más atentos de salvarnos nosotros que de salvar al niño. Ese es el motivo por el que esperamos que los niños respondan a las necesidades de los adultos, y no al revés. Es hora de comprender a nuestro niño interno para ser capaces de acercarnos a quienes son niños hoy.



¿No mimamos a los niños demasiado?

Hoy los compensamos con objetos de consumo, pero si cuando la criatura esperó a su madre todo el día y, cuando finalmente llega, tampoco está toda ella con el alma puesta allí, le resulta enloquecedor.



¿Antes era mejor?

Tendríamos que acordar a qué nos referimos cuando decimos "antes". Hace una o dos generaciones seguramente no era mejor. Somos hijos y nietos de madres reprimidas y sometidas, a nivel sexual, económico, social. Muchos de nosotros hemos sufrido las descargas maternas de tanta frustración.



¿Qué propone?

Que nos miremos hacia adentro. Que busquemos mecanismos para conocernos mejor, que seamos más conscientes de nuestras realidades emocionales. Y si devenimos madres, pidamos ayuda y compañía para ofrecer nuestros cuerpos y nuestros corazones abiertos a los niños pequeños.



¿De qué depende?

De la decisión consciente de ofrecer a nuestros hijos incluso aquello que no hemos recibido. Si descubrimos el nivel de desamparo del que provenimos, al menos sabremos con qué contamos y con qué no. En lugar de juzgar cómo deberían ser las cosas, o cómo debería portarse el niño, escuchémosle y tengamos en cuenta lo que nos quiere decir.



¿Cómo?

¿Cómo cortar el encadenamiento de desamparos? Con conciencia. Hay muchos sistemas de indagación personal. Yo he ido perfeccionando a lo largo de los años: la "construcción de la biografía humana" con la que intento dilucidar la distancia que hay entre lo que creo que me ha sucedido y lo que sucedió en verdad en la trama familiar.

Ustedes a ganar dinero con la terapia.

Le aseguro que se gasta mucho más en cosas menos necesarias.


Nueva humanidad


Traigo de nuevo a Laura Gutman, a petición de los lectores, a La Contra con impresiones inéditas sobre la maternidad. Y ¿quién no compartiría sus objetivos? "El desafío –propone– es recuperar, de modo nuevo y creativo, los aspectos femeninos ligados a la maternidad amorosa y profunda que las mujeres hemos tenido que relegar para acceder al universo masculino. Sólo así lograremos que todo niño esté bien "maternado", bien pegado al cuerpo de su madre. Es objetivo de todos, porque de ese modo el niño llegará a ser un adulto seguro, generoso y sin temor a perder nada, ya que cuanto pueda necesitar estará vibrando siempre en su interior. Esos son los individuos que la humanidad precisa".

LA CONTRA DE LA VANGUARDIA 29/08/11- Lluís Amiguet

Avui estic feliç novament poso a Laura Gutman una de les persones que més m'ha ensenyat i de la que encara tinc tant aprendre.

Montar a caballo y la técnica Alexander

Montar a caballo sin sufrir continuas molestias y dolores puede ser muchísimo más fácil si aplicamos todos los conocimientos de la Técnica Alexander.
La mayoría de los jinetes desconocen que su posición, su estado de ánimo, su equilibrio y la distribución de su peso influyen en la forma en la que va su caballo. Esto afecta a su comportamiento y de esta manera a su potencia. De todas maneras, poca gente cree que los problemas que tienen sus caballos pueden ser por estos motivos. ¿Sabes que tu forma de montar puede provocar que el caballo parezca estar un poco tocado de una mano o de un pie?




Si caballo y jinete no trabajan como una unidad, se convierten en dos incomodidades para cada uno. Aunque intenten ir en la misma dirección, no lo hacen, y de esta manera empiezan a pelearse los movimientos de ambos.

Mi experiencia como profesora y como entrenadora de caballos, me ha enseñado que la mayor parte de la relación depende del conocimiento y de la fidelidad del otro. Cuando los dos trabajan juntos, los resultados pueden ser fantásticos.

La Importancia de la Posición
La posición del jinete es uno de los aspectos más básicos de montar a caballo. Pero, de todas maneras, me parece que se deja olvidado demasiadas veces cuando estamos entrenando caballos, y ponemos demasiado énfasis en el caballo.

La posición óptima del jinete es relajada y sin ningún tipo de tensión, sin molestar al caballo. Cuando el jinete se encuentra relajado, ya no pelea subconscientemente contra el movimiento del caballo, ni se sujeta a las riendas o molesta al caballo.

Como profesora de la Técnica Alexander, creo que la mayor parte del problema viene cuando los profesores intentan forzar a un jinete tenso a mejorar su postura, poniéndolo aún más rígido.

Las implicaciones para el Caballo
Un jinete con ninguna fuerza en su posición no influenciará a los posteriores del caballo y por ello no tendrá ninguna impulsión. Un caballo que trabaja sin impulsión no será capaz de meter los pies y de trabajar como es debido.

Muchos de los jinetes que acuden a mi, tiene muchos problemas de la espalda. ¿Por qué? La razón es muy simple, sus profesores les dicen que tienen que montar con la espalda recta. ¿No es así como hay que montar? Sí, pero solamente si estamos relajados, por que si no lo estamos nos podemos hacer mucho daño.

Ejemplo
Carol siempre se ha quejado de dolores de espalda, y me ha dicho que su profesor siempre le está diciendo que ponga la espalda recta. ¿Qué ha pasado a causa de esto? Aparte de tener dolores de espalda, no monta en la posición correcta, porque intenta poner la espalda recta, pero no lo consigue, y acaba poniendo el peso en el pomo haciendo que el caballo baje el dorso y corra hacia delante. Como el caballo hace esto, Carol acaba sentada en la parte trasera de la montura.

Tras haber hecho unos cuantos ejercicios desmontada, hemos conseguido una mejor posición en la que ella está recta y sin sufrir de la espalda.

Al transmitir esta nueva postura al caballo, éste responde magníficamente, consiguiendo que vaya reunido, incluso con las riendas sueltas. Esto se debe a que al tener la postura correcta, las piernas mantienen una buena presión con un mínimo esfuerzo.

Sentados hacia un lado
Otro problema común que suelo ver, es de jinetes que se sientan a un lado de la montura. Esto puede no sonar muy grave, pero puede resultar muy perjudicial para el caballo. El peso desproporcionado del jinete hace imposible que el caballo pueda relajarse y trabajar igualado a ambas manos.

Sentarse hacia un lado, no solo presiona las costillas, interfiriendo con la coordinación, equilibrio y desarrollo muscular, sino que también aumenta la presión sobre sus patas, perjudicando el hueso y el tejido.

Mayoritariamente, los jinetes que montan demasiado a la derecha es por que son diestros, y los que montan demasiado a la izquierda porque son zurdos. Esto pasa porque esa parte del cuerpo es más fuerte que la otra. Esta extra fuerza provoca que el jinete no se siente en medio.

Joni Bentley evolucionó la Técnica Bentley en 1994 y ahora viaja haciendo clinics internacionales de esta Técnica, y enseñando a jinetes de todos los niveles y edades. Joni se cualificó como Profesora de la Técnica Alexander (un curso de tres años) en 1993 y ha sido una profesora de equitación cualificada desde 1984.

Xavier Ortíz


Profesor de la Técnica Alexander

No hay nada más tonto que un test de inteligencia

Tengo 77 años: llevo 50 investigando la mente, ojalá la mantenga lúcida. Nací en México y lo amo, pero también hay otros países. Tiempo para la familia nunca es tiempo perdido. ¡Qué suerte tenemos de no saberlo todo! Así podemos gozar investigando. Colaboro con la UPC.
Pablo Rudomin, neurólogo; premio Príncipe de Asturias




Yo era un desastre social en el colegio. Sufría eso que hoy llaman bullying.

¿Qué le hacían?
Lo que me dolía más es que me rechazaran para jugar a fútbol. Los capitanes de cada equipo se repartían a los jugadores y a mí no me quería nadie. Era usted bueno para otras cosas.

¿De verdad?
Si usted quiere ver un tonto, oblígueme a conducir marcha atrás.

Nadie es perfecto.
Yo era zurdo y mi madre lo veía como un defecto horroroso en vez de apostar, como la naturaleza, por que tal vez ser zurdo podría llegar a ser una ventaja. Así que me obligaba a usar la derecha y el resultado es que hoy tengo problemas de representación de la lateralidad. Por ejemplo, al conducir.

Es usted un científico universal zurdo.
Pero si la medida de la inteligencia es el fútbol y la conducción, soy un tonto. Es mi mujer la que logra aparcar por mí.

No le veo acomplejado.
Y tengo un nieto, Sebastián, con una inteligencia singular que los especialistas califican de ligero autismo. Lo sabe todo de los dinosaurios y a sus siete años elabora complejos cálculos aritméticos que nos dejan a todos asombrados.

¡Bien!
Pero sufro pensando cómo se integrará en una sociedad obsesionada por uniformizar y jerarquizar un solo tipo de talento.

Sólo cuenta lo que puede medir.
Y no hay nada más tonto que un test de inteligencia, porque, aunque consiguiera medir la cantidad, ignora la especificidad. No olvide que las ratitas son más inteligentes que nosotros, pero sólo para salir del laberinto.

¿No somos más tolerantes que antaño?
¿Tolerantes? Esa palabrita no me gusta, porque, en el fondo, consagra la supremacía de una supuesta mayoría sobre la minoría.
¿...?
Una mayoría tolerante es la que se cree con el auténtico derecho a existir y, sintiéndose generosa, tolera a la minoría, siempre que no cuestione su superioridad.
...
Pero en la naturaleza y la evolución las minorías no sólo tienen el mismo derecho a ser que las mayorías, sino que son igual de necesarias para la adaptación al medio.
¿Por qué?
La reserva de diversidad en las minorías es la que permite adaptarse a las mayorías.
¿Cómo?
Si el medio cambia –siempre está cambiando– y toda la población ha llegado a ser uniforme, le es mucho más difícil readaptarse.
Si todos están cortados por un mismo patrón y el patrón cambia...
La inteligencia es saber resolver un problema, y el problema siempre es un cambio en el medio. Por eso, lo que hoy se juzga inadaptación mañana es la clave adaptativa.
¿Por eso es importante la diversidad?
Tanto que la genética la crea aleatoriamente –las mutaciones– y conforme cambia el medio va seleccionando por ensayo aciertoerror los cambios útiles y los incorpora. Y eso precisamente hace también el cerebro.
¿Cómo?
El aprendizaje consiste en transformar la información en conocimiento: seleccionar de lo que sabemos lo que es útil para solucionar un problema. El cerebro sólo retiene de forma natural lo que le es útil, lo que utiliza.
O lo usamos o toca empollarlo.
Por eso nos funciona tan bien el método de enseñanza de las ciencias del Nobel de Física Charpack: ninguna información al estudiante sin su experiencia, sin experimento.
Dijo eso aquí y tenía razón.
Hoy vivimos abrumados por la cantidad de información, pero cada vez estamos más necesitados de conocimiento. Porque si acumulamos toda esa información que recibimos sin relacionarla y estructurarla, no nos informa, sino que sólo nos confunde.
No sé si tenemos tiempo para todo.
La eficiencia se confunde con la velocidad. Y, sin embargo, mis ideas me llegan en momentos de distracción. Cuando me relajo, la otra mitad de mi mente trabaja y encuentra soluciones. A veces, lo que parece ser perder el tiempo, puede ser ganarlo.
Si antes has trabajado lo suficiente...
El cerebro requiere ese tiempo para hacer sus relaciones. La información se acumula, el conocimiento, en cambio, se estructura al relacionarse, como las neuronas. Al cabo, nosotros somos lo que nuestras neuronas: una red. Y cada uno de nosotros es una red que a su vez conecta con las otras redes que son los otros mediante las neuronas espejo.
Un descubrimiento reciente.
Ahora se discute si están o no en el área de Broca, la del lenguaje. Yo intuyo que actúan más bien en red, pero lo esencial es que nos permiten entrar en resonancia con los demás: compartir información, sensaciones, emociones...Y solucionar problemas juntos.
Veo que siempre hay un problema.
Siempre. El problema es adaptarse. Todo ser vivo es producto del continuo esfuerzo de adaptación a los retos del medio siempre cambiante. Pero lo que hace humano al primate es que no se conforma con solucionar el problema inmediato...
¿...?
Además, siente necesidad de solucionar problemas que aún no se le han planteado. Por eso se entrega a la pasión del conocimiento, la investigación, que, como le cuento a mi nieto, es buscar preguntas y respuestas que aún no están en los libros.
Somos una red
De la neurona al universo, somos una red... Extendida sobre el tiempo. Y el neurocientífico Rudomin hace más de medio siglo que recorre sus nódulos como una araña que teje conocimiento. Y pedagogía. Todo lo que nos explica acaba enlazado en la lógica del entramado universal de redes. Todo tiene un único fin: perpetuarse. Las neuronas y los individuos desaparecen, pero las redes capaces de adaptarse perviven y en ellas usted, yo y Rudomin seremos sustituidos por nuestros descendientes. El neurocientífico no se permite juicios morales. La lucha por sobrevivir nos hace competitivos, pero también altruistas y solidarios: ni buenos ni malos, somos supervivientes, somos personas.

Lluís Amiguet- La contra de la Vanguardia 05/07/11

Gracias, contenta, abrazo, te quiero


Deborah Fouts, dirige el Instituto de Comunicación entre Chimpancés y humanos
Mi marido y yo cumplimos 68 años. Tenemos 3 hijos, 5 nietos y viven 3 de los 5 chimpancés que hemos criado. Soy psicóloga, dirijo el Instituto de Comunicación entre chimpancés y humanos de la Central Washington University. Hay continuidad entre especies. Soy luterana.


Estábamos recién casados (1964) y Roger quiso hacer su doctorado, por casualidad contactamos con otra pareja de psicólogos, los doctores Garner, que se convirtieron en sus profesores de doctorado.

Los primeros en enseñar a una chimpancé el lenguaje de los sordomudos. .

Washoe era una chimpancé muy jovencita y los Garner querían rodearla de personas que fueran sus amigos, que hablaran entre sí la lengua de signos americana (ASL) y lo hablaran con ella, así que todos fuimos a la entrevista, incluido mi hijo de cinco meses.

Curiosos los Garner.
En cuanto nos vio, Washoe abrazó a Roger, y ese abrazo cambió nuestra vida, las de mis hijos y las de mis nietos. Washoe se convirtió en una más de la familia.
¿Washoe vivía con más chimpancés?
En el refugio vivían 30 chimpancés, pero Washoe estaba siempre con nosotros. No se sentía parte de sus congéneres a los que llamaba bichos negros. Al proyecto Garner se sumaron Loui, hijo adoptivo de Washoe, y la joven Moja. Pero ocurrió algo terrible.

No me asuste.
El director del Instituto de Estudios con Primates de la Universidad de Oklahoma donde trabajábamos se dedicaba a vender chimpancés para la investigación biomédica.
Los vendió.
A todos salvo a Washoe, Louis y Moja que no eran suyos. Tuvimos pesadillas durante meses y decidimos irnos a una universidad menos prestigiosa, a la Central Washigton.
¿Cómo se llevaban sus hijos y los chimpancés?
Cuando falleció Washoe cada uno de mis tres hijos habló en la ceremonia de despedida y se refirieron a ella como “mi hermana”.
Volvamos al recién inaugurado Instituto de Comunicación entre Humanos y Chimpancés.
Por fin arranqué mi proyecto con la familia de chimpancés que ya había crecido a cinco miembros: coloqué cámaras en su recinto para espiarlos cuando estaban solos.
Cuénteme.
Utilizaban el lenguaje de signos entre ellos sin necesidad de que hubiera presencia humana, sin que nadie les estimulara. Y también lo utilizaban para hablar consigo mismos. Tienen cultura y la pasan de padres a hijos. De hecho fue Washoe la que enseñó el lenguaje de signos a su hijo, a la jovenMoja, a Dar y a Tatu.
¿Qué fue lo que más le sorprendió?
Para poder grabarlos a solas yo pedía cada día a todos los humanos que se fueran. Un día Washoe se acercó a la cámara que estaba escondida, y dijo con signos: “Devi, sucia, Devi”. Estaba enfadada conmigo porque me había llevado a sus amigos humanos.
¿Cuáles son sus conclusiones?
Entre ellos hablan a menudo y su conversación es la que tendría cualquier familia, lo que demuestra que somos muy parecidos. De hecho cuando hablas con ellos y te vas por las ramas –es uno de nuestros estudios– ellos reconducen la conversación.
¿De qué hablan entre ellos?
De juegos, de sus estados de ánimo, mienten… Si están mirando una revista y ven un helado, hacen el signo del helado o van a enseñarle a otro la foto y explicarle lo que es un helado.
Hábleme de sus estados de ánimo.
Son muy empáticos. Si Washoe te veía triste, hacía el signo de abrazo, y si te veía contenta, te decía que ella también lo estaba. La Navidad les gusta mucho y te lo hacen saber: “Gracias, contenta, abrazo, te quiero”.
¿Diferentes personalidades?
Washoe se encargaba de todos los demás, era la patriarca; Moja era muy presumida, le gustaba ponerse pendientes y pintalabios; Tatu es la que controla el tiempo, cuando van a llegar las primeras nevadas nos dice “árbol dulce”; se refiere al árbol de Navidad que decoramos con dulces, también nos indica la hora de comer, la de dormir…
Prácticamente humanos.
A Dar le encantan las mujeres embarazadas, en cuanto ve a una le dice: “Bebé dentro”. Y cada uno tiene sus preferencias, miran revistas y nos piden lo que les gusta: zapatos, un vestido rojo o un sombrero, y les encanta mirar revistas gastronómicas.
¿Saben lo que es la muerte?
Cuando a Washoe se le murió una cría, repetía: “Bebé fin”. Y cuando una colaboradora tuvo un aborto y le explicó que su bebé había muerto, Washoe le dijo: “Yo llorar y abrazo”. Tienen ética, saben lo que es justo y lo que no, si un humano favorece a uno más que a otro se enfadan mucho.
Dígame qué le ha enternecido.
Cuando Washoe estaba ya muy enferma sólo quería que yo le diera la mano. Cuando murió todos los demás chimpancés se acercaron muy despacio y la acariciaron.
¿Cuál es el gesto más inteligente que les ha visto realizar?
Más allá del lenguaje de signos me impresiona su capacidad de compasión. En una ocasión Washoe, cuando vivía con los que consideraba bichos negros despreciables, vio que un chimpancé se caía al agua. No saben nadar y Washoe se agarró a unos matorrales y estiró el brazo para salvarlo; es decir arriesgó su vida por un chimpancé que no conocía de nada.
¿Cuál es su conclusión fundamental?
Cuan cercanos somos, nosotros somos seres humanos y ellos seres chimpancés y lo único que importa es el sustantivo, el ser.
Ternura
Hace 15 años, en el mismo CosmoCaixa (donde esta pareja de psicólogos dan una conferencia sobre cómo la lengua de los signos borra la separación entre chimpancés y humanos) entrevisté a Roger, hoy entrevisto a Devi que habla de los chimpancés con el mismo entusiasmo que una madre habla de sus hijos. Ternura que también encontré en Roger y en todos los que conviven con ellos, como los miembros del Centro de Recuperación de Primates de la Fundación Mona que celebran su décimo aniversario con la visita de los Fouts. Gracias al trabajo de esta pareja conocemos las capacidades linguísticas de los chimpancés, capacidades que ya empiezan a estudiarse en comunidades salvajes.
Ima Sanchís- La contra de la Vanguardia 09/05/2011

Si siempre quieres tener razón, nunca tendrás la verdad


Tengo 52 años y tanto por hacer que no tengo tiempo para pensar en el tiempo. Nací en Buenos Aires y soy judía, pero serlo no es un destino ni una obligación, sino sólo un origen. Tengo tres hijos de 29, 26 y 15 años; he escrito muchos libros y soy una abuela siempre disponible.


Cuando eres niño, tu familia te adjudica un papel y así te conviertes en el tonto o el listo; el vago o el empollón; la guapa o la simpática... de la familia.

Y lo sigues siendo toda tu vida. ¿Y si te toca ser el vago, el feo y el tonto de la familia?

Tienes un problema, pero no menor que el que deciden que sea el listo, el guapo y el emprendedor. Porque ni uno ni otro han elegido ese papel y, hasta que no descubra que representa un personaje que no es él, estará viviendo una vida que no es la suya.

¿Y descubrirlo es crecer?

Para crecer tienes que tomar conciencia de ese guión que tu familia escribió para ti: descubrir el papel que te asignaron y por qué.


Por ejemplo...

Tal vez la familia necesitaba un mochuelo que cargara con las culpas de todos, o un cerebrín que les compensara con sus éxitos de cierta marginación social... Y te tocó a ti serlo. Las razones por las que te asignan un papel son infinitas, pero lo importante es que las descubras. Sólo cuando lo hagas podrás empezar a ser tú mismo.


¿Y si sigo viviendo tan tranquilo?

Estarás condenado a repetir las pautas y los valores que te dio tu familia. Tal vez nunca entres en conflicto con ellos, porque es más cómodo representar el papel que te asignaron que vivir tu propia vida. Si tu familia era rica, conservadora y biempensante y tú jamás te planteaste dejar de serlo, serás un hijo obediente, pero... ¿serás tú?


¿Y si me hago monje zen?

De algún modo –al revelarte– sin saberlo estarás viviendo su guión, no el tuyo: lo estarás cumpliendo, aunque sea al revés.


No veo a tanta gente atormentada.

Hasta que un día entran en crisis. Y entonces todos queremos una solución rápida.



¿La hay?

Si llevas 20, 30, 40, 50, 60 años viviendo una vida que no es la tuya, no esperes descubrirlo y reconstruirte en diez minutos. Tienes que comprenderte a ti mismo.



¿Cómo?

Los caminos son muchos y cada uno elige el suyo: psicoanálisis, constelaciones familiares, meditación o simplemente aprender a autoanalizarse... Cualquier método de introspección puede ayudarnos a descubrir y después reescribir el guión de nuestras vidas.



Me alegro de que no venda una receta.

Ni siquiera creo descubrir nada. Lo que yo digo es tan antiguo como la humanidad, pero por eso mismo se ha vuelto tan actual olvidarlo: conócete a ti mismo.



¿Por qué lo olvidamos tan fácilmente?

Porque así eludimos responsabilidad: es más cómodo pensar que la causa de nuestros problemas siempre es externa. Lo que te pasa siempre es culpa del trabajo, de tu pareja, de tus padres, de tus hijos... cuando, si tienes cuarenta años, lo cierto es que llevas cuarenta años montando ese problema que te estalla ahora. Tu vida es un puzle que has construido contigo atrapado dentro. Tienes que entender cómo lo armaste para aprender a salir de él.



De nuevo: ¿cómo?

La mayoría de nosotros no tenemos una mirada global sobre nuestra propia construcción psíquica. Vemos nuestra vida como una obra de veinte actores en que cada uno repite como un loro su guión sin escuchar a los demás. Para empezar, debes dejar deempeñarte en tener siempre la razón y empezar a preocuparte por tener la verdad.



¿Qué me sugiere?

Bájate del escenario de la vida para ver qué papel haces en ella y lo que se organiza a su alrededor. Y para bajarte, encuentra a alguien que te diga lo que no quieres oír. ¡Eso es muy fácil! No me refiero a tus enemigos, sino a un amigo que te diga la verdad, porque el enemigo te dirá cosas que no te gustan pero que no siempre son ciertas; el amigo te dirá cosas ciertas, aunque no siempre te gusten.



¿Por dónde empezamos?

Pon en perspectiva: admite que ni tú ni tus problemas son tan importantes.



¿Por qué no empieza usted misma?

Yo me quedé embarazada y fui madre sin quererlo, sin que mi identidad fuera la maternidad. De repente, me di cuenta de que tenía un niño que requería toda mi persona y no sólo el trocito de madre que le quedaba a él después de haberme realizado en todo lo demás: profesional, mujer atractiva, intelectual, mujer con vida social...



¿Y cómo lo solucionó?

No hay soluciones, sólo hay verdades y mentiras. La verdad es que mi hijo había nacido para ser el centro de mi vida, pero él percibía que no lo era y llamaba la atención sobre eso portándose mal.



¿Eso acaba en trauma de por vida?

No sólo de por vida, también de generación en generación: si usted no aprende a amar del amor de sus padres, ¿dónde va a aprender cómo dárselo a sus hijos? ¿Cómo cortar ese encadenamiento de desamparos?



¿...?

De nuevo, con conciencia. Tienes que descubrir que lo que viviste de niño es diferente de lo que crees que viviste o te han hecho creer que viviste...



¡Y volvemos al principio!

Porque nuestros recuerdos son los que nos han dado y no lo que en verdad sucedió. Pero eso no es sólo un drama, también es una oportunidad. Es un trabajo emocionante el que tenemos por delante hasta descubrirlos y así descubrirnos.

Busque compadres

Me quedo sin espacio para la reveladora conversación sobre padres e hijos que nos regala Gutman. Si la piden, la retomaremos. Extraigo aquí su primer consejo: "¡Padres y madres: busquen compadres y comadres! La modernidad nos deja sin compadres, pero no se queden solos en casa con su hijo, el sofá y la tele. Estén ustedes con alguien que esté con ustedes mientras están con sus hijos. Quedarse solo con un pequeño metidos en un piso es agotador: no se entreguen a la Blackberry: encuéntrense con otros padres e hijos; no con compañías depredadoras que vengan a decirles que todo lo hacen mal, sino buenos amigos que quieran compartir con usted la maravillosa condición de padres".

La contra de la vanguardia: 31/03/11
Lluís Amiguet


*Recomano els llibres de la Laura es un pou de ciència pel que fa a la criança i el desenvolupament dels nens a entendre el món de les mares, les emocions, les sensacions, el no es tant maco com em pensava....etc. La Maternidad y el encuentro con la propia sombra, Mujeres visibles, madres invisibles en té moltissim i el darrer que es genial La família Ilustrada. Vaig estar parlant amb ella de les terapies amb cavalls, em va dir es genial está dando unos resultados increibles, adelante muchachas!.

Aprender y enseñar a expresar las emociones

Parlarem d'emocions, de com educar-les, de com millorar la nostra intel·ligència emocional. Ho farem amb el psicòleg i professor de la Universitat de Màlaga Pablo Fernández Berrocal, que, a més, dirigeix el grup d'investigació sobre emoció i cognició d'aquesta universitat.




Cuando a una persona se la reconoce, crece



Saturnino de la Torre, catedrático de Didáctica e Innovación Educativa en la UB
Tengo 69 años. Nací en Valladolid y vivo en Barcelona. Doctor en Filosofía y Letras. Llevo trabajando, estimulando e investigando sobre creatividad 38 años. Tengo 2 hijos y 2 nietos. En política me parece prioritaria la ética por encima del discurso. Creo en la trascendencia.



Qué aprendió como maestro?

Lo importante que es el cariño, el trato, el generar confianza... Transmitir al alumno la idea de que crees en él.



¿En todos?

Todo alumno tiene al menos una capacidad que le hace sobresalir; debemos ayudarle a encontrarla, porque cuando a una persona se la reconoce, crece y se entrega al aprendizaje. La ciencia nos está demostrando que pensamiento y emoción están unidos, así nace un nuevo concepto...



Sentipensar.

No hay ninguna acción humana, dice el biólogo Maturana, sin una emoción que la establezca y la torne posible como acto. Tanto el pensar como el actuar ocurren en el espacio determinado por las emociones.



¿Y cómo se lleva a las aulas?

Siendo conscientes de que se aprende con todo el cerebro. Palabra, imagen, música, símbolos, se refuerzan unos a otros.



¿Eso significa que hay que relacionar la música con las matemáticas y la lengua?

Sí, se trabaja con proyectos integradores de varias disciplinas, se incorpora la vida en el aula.



¿Y qué conseguimos con eso?

Hasta ahora nuestra educación ha estado basada en contenidos empaquetados y el alumno se ha alimentado de este tipo de comida.



No suena muy bien.

Es necesario otro tipo de alimentación que les ayude a desarrollar competencias, conocimientos, habilidades, actitudes, valores... Estamos formando a la persona, al ser.



Cuénteme sus experiencias.

Hay jóvenes que han llegado al bachillerato sin sentir ningún tipo de emoción hacia el conocimiento, sencillamente porque hemos sacado la emoción de las aulas.



Puro trámite para el futuro.

Así es. Hay que cambiar la conciencia, en la educación hacen falta reformas de base, de visión, darnos cuenta de lo importante que son los valores, las relaciones. Mi función no es enseñar, sino hacer que el alumno aprenda.



Está claro que algo falla.

Hemos pasado por cuatro grandes etapas en la educación. En la era agrícola el fundamento de la educación eran las creencias. En el siglo XVIII vino la industrialización y con ella la instrucción, el conocimiento de la ciencia. En los años ochenta aparecen las telecomunicaciones y pasamos de los conocimientos a las competencias, del creer al tener: conocimientos, riqueza, poder...



¿Y ahora?

Estamos en el saber hacer, y debemos educar para ser. Simplificando mucho, educar es sacar las capacidades y la bondad que hay en las personas. En todo ser humano hay creatividad y hay bondad, ¿por qué no tratar de compartirla?



La creatividad es uno de sus temas.

Treinta y ocho años de investigación. En la infancia tenemos un gran potencial creativo que luego queda dormido y emerge, en el mejor de los casos, ante la necesidad, ante la adversidad. ¿No sería mejor incorporarlo como herramienta desde la infancia?



¿Cómo?

Eso es lo más fácil: hay que dejar hacer. El 95% de los alumnos son creativos y sólo lo son el 5% de los adultos, ¿Qué ha pasado?



¿Se ha perdido por el camino?

Sí, por los patrones cerrados de la educación y de la sociedad. El alumno tiene capacidad de crear ideas, de inventar, de vibrar, de emocionarse. Y la emoción es el patrón más importante para que la creatividad emerja.



¿Y para mantenerla a flote?

Favoreciendo su expresión y educándola de acuerdo a las edades: en la primera infancia se expresa a través de la fantasía; en la edad escolar, en la aventura y la incitación al descubrimiento; en la adolescencia, en los retos, y en la juventud, en la búsqueda de las innovaciones y la proyección social. Y se trabaja a través de proyectos integradores.



¿Y cuál es la esencia de esos proyectos?

El camino es crear las condiciones para que emerja la creatividad en ellos y aplaudirla. Si un alumno interviene con algo creativo hay que aplaudirle literalmente. La sensación que siente por ese reconocimiento de su profesor y compañeros es imborrable. Si reconoces una cosa pequeña, se multiplica.



Creatividades hay muchas. ¿Qué hay que aplaudir?

La creatividad debe llevar valor, salir de sí para que el otro se beneficie, y cuando los demás reciben eso y se emocionan, y sienten y les toca, la creatividad se contagia y se multiplica. Se trata de crear habilidades, actitudes, hábitos, competencias básicas.



Entiendo.

Hay que formar en la flexibilidad, que es uno de los valores importantes junto a la adaptación de la creatividad, quien los ha asumido no tendrá fracasos porque será capaz de mudar, de adaptarse a situaciones.



... Condición para la felicidad.

Se trata de crear un escenario más que un aula, de utilizar toda clase de recursos que tengan un componente emocional. Detrás de cada gran idea hay una emoción, una profunda pasión, un deseo, una necesidad de hacer y de comunicar.



¿No le pedimos demasiado a las aulas?

Cuando estoy enseñando matemáticas, con mi manera de hacer estoy transmitiendo unos valores implícitos. Cuando tomo conciencia de ellos y los hago explícitos toman un valor mayor: el del sentido.

La contra de la Vanguardia: 4 de Marzso de 2011

No controle al niño: enséñele autocontrol



T. Berry Brazelton,pionero de la pediatría moderna; creador de la escala Brazelton

Tengo 92 años y la inmensa suerte de haber visto mi investigación convertida en una vida mejor para todos. . . ¡Y se reían de mí! Nací en Texas, pero soy demócrata y pro Obama: rechacé una invitación de los Bush a cenar. Colaboro con Ajut Nens Necessitats Especials (ANNE).


Cuando nací, se creía que los niños eran apenas arcilla para que nosotros los moldeáramos; seres sin identidad propia... Hasta el punto de que se llegaba a operarlos sin anestesia porque se creía que no sufrían igual que los adultos.

¿Por qué se hizo pediatra?

Decidí serlo a los ocho años; después de haber cuidado a mis primitos unos días y haber deseado con todas mis fuerzas meterme en sus cabecitas para entenderlos.


¿Y qué hay dentro de sus cabecitas?

Tienen su personalidad ya desde el senomaterno. Nuestra soberbia nos hace creer que podemos hacer de un niño lo que nos propongamos, y es al contrario: son los niños quienes nos educan.


¿El que es tozudo lo es desde el útero?

Es lo que demostré durante años de investigación: son los niños –cada uno con su carácter– los que, con su modo de actuar, acaban determinando la conducta de sus padres.


En el fondo es un alivio saberlo.

Porque el complejo de culpa es inevitable reverso del de superioridad. Como los padres se creen capaces de moldear a su gusto al bebé, mero proyecto, desde la cuna hasta la edad adulta, también se sienten culpables –“¿qué hemos hecho mal?”– cuando ese niño no les sale como ellos habían deseado.


Y los papás no son siempre culpables.

También a los pediatras, pedagogos y otros profesionales nos gusta pensar en nosotros mismos como los únicos que sabemos qué hacer con los niños, pero los verdaderos expertos en cada niño son sus padres.


Suelen ser los más angustiados.

Aun así, los expertos no podemos decir a los padres qué deben hacer, sino preguntarles a ellos qué debemos hacer y mirar juntos al niño para que nos lo diga él con su conducta. Después, trabajaremos desde su personalidad con disciplina, sabiendo que la disciplina no es castigar, sino enseñar.


Hay niños que tienen cada momento...

No controle al niño: enséñele autocontrol.


Si tienen personalidad, los bebés también tendrán su cultura...

¡Y qué diversa! Durante años combiné la pediatría con la antropología cultural, y estudié el embarazo y el parto en los indios mexicanos; en África y en Japón.


¿Y qué descubrió?

¡Ya en el seno materno se comportan como indios, africanos o japoneses!



¿Cómo?

Los embriones mexicanos eran plácidos y tranquilos, como sus madres, y en las islas Goto, junto a Japón, la embarazada estaba tan atendida por todos que su grado de relajación era máximo. El resultado es que cuando hacía allí mis pruebas a los recién nacidos ¡mantenían la atención 30 minutos!


Una gran marca, incluso para adultos.

En cambio, los bebés de Tokio la mantenían 18 minutos, y los estadounidenses, 12.


¿Y los africanos?

Sus madres ya en el embarazo educan su psicomotricidad –saltan, cantan y bailan– y después toda su cultura está enfocada a mejorarla: los zarandean; mueven; y hacen correr... Y caminan antes. Pura expresión corporal. Lo comprobé con los gussi de Kenia.


Después son grandes atletas.

Pero no tan buenos manteniendo la atención: es necesario encontrar un equilibrio.


Además, su descubrimiento de los touchpoint revolucionó la pediatría.

Sólo demostré que los niños no crecen de forma uniforme y regular como se creía.


¿Dan estirones?

Su crecimiento se acelera o frena y después da otro acelerón... Y frena... Son periodos de organización-desorganización.


Duros no sólo para el niño, doctor.

Pero menos si sabes comprenderlos: el caso es que esa desorganización puede ser afrontada por los padres si aprenden a mejorar la autoestima de sus hijos cuando más la necesitan. Y para ello creé el método de los momentos clave (touchpoints).



Hacerse mayor duele.

Crecer es de por sí una tarea muy estresante, y los niños que cuentan con adultos que confían en ellos crecen mucho mejor.



Hoy parece de sentido común.

Pues no lo era: créame. Soporté muchas risitas antes de que mi trabajo tuviera consecuencias políticas y después en las vidas de todos. Algo de lo que me siento orgulloso.


Cuéntenos.

Estas investigaciones demostraban lo esenciales que son los primeros años en la formación de los ciudadanos y el futuro de un país y dieron lugar a la ley de 1986 de EE.UU., que contribuyó a abrir camino en el mundo a los permisos de paternidad.


Una conquista social de primer orden.

El premio Nobel de Economía James Heckman utilizó mi trabajo para argumentar que la inversión pública en el embarazo y primeros cuatro años años de vida de los ciudadanos en medicina preventiva, guarderías, alimentación, conciliación familiar, permisos para los padres o atención psicosocial era mucho más rentable que la realizada en ciudadanos ya adultos.


¿En qué medida?

Cada dólar invertido por el Estado en ciudadanos menores de cuatro años es un diez por ciento más rentable para la sociedad que los destinados a los mayores.


Hoy parece casi una obviedad.

Entonces cambiamos las prioridades de inversión mundial y con ellas las vidas de millones de personas: por eso tengo millones de motivos para ser feliz.

La contra de la Vanguardia 12/02/11

La mejor manera de tratarnos es no tenernos compasión


Albert Llovera, corredor del Mundial de rally, subcampeón de España 2008 y 2009

Tengo 44 años. Soy andorrano pero me tiro 250 días fuera de casa. Estoy separado y tengo una hija, Cristina (14). Tengo una tienda de ortopedia que no asusta. Creo que los políticos deberían ser más profesionales, cada uno barre para sí mismo. Soy católico no practicante.


Nunca me he puesto límites, parte de mi felicidad radica en ello.

Expulsado del colegio.
Era un poco gamberro, me echaron de tres. Cuando estaba interno me escapaba desde el quinto piso por el cable del pararrayos. Me lo pasaba tan bien que volvía a subir para repetir.



Era el niñato del equipo español de esquí, el que recibía todas las novatadas.
Espabilé. Ponerme en pelotas en el ascensor y enviarme a la recepción me lo hicieron varias veces, ja, ja, ja. Pero ganaba en pista.



¿Se despistó aquel juez?
Se metió en la pista, debió de pensar que era un buen momento para estirar las piernas. Yo tenía 18 años, era un descenso de la copa de Europa en Yugoslavia, bajaba a 108 km por hora. Lo suyo no fue grave, pero como yo estaba en coma y él gritaba, el helicóptero se lo llevó a él. Me tocó, y me tocó.



Hizo un periplo por varios hospitales.
No me querían en ningún sitio. En mi cuarto hospital yugoslavo estuve sobre una mesa, temblando de frío, un día y medio junto a cinco personas, dos de ellas ya cadáveres. Recuerdo que les pedía agua a las enfermeras en todos los idiomas y ni se volvían, así que pensé que yo también estaba muerto.



Parálisis de pecho para abajo.
No tengo ni abdominales. Intentas explotar lo que tienes, conoces y asumes tus limitaciones y a partir de ahí creas tus objetivos e ilusiones. Mi discapacidad es de lujo.



¿...?
De pecho para arriba funciono. Soy totalmente autónomo: vivo solo, viajo... El cambio me cogió en buen momento, quería tirar para delante y me ayudó seguir haciendo con mis amigos la misma vida de siempre, siendo uno más, no el minusválido.



¿Sin depresión?
Lo primero que piensas es que se te ha acabado la vida; yo tengo la médula tocada, ni siento ni controlo de pecho para abajo, pero, lo tomes como lo tomes, las cosas no van a cambiar. No es fácil, pero no vale la pena obsesionarse con lo que fuiste, prefiero mejorar día a día lo que soy ahora.



¿Cómo le gusta que le traten?
Sin compasión. Yo no siento ningún tipo de lástima hacia mí mismo. Detecto cuándo la gente no se atreve a preguntar o piensa que lo estoy pasando mal. Para mear llevo una bolsa en una pierna y para tener relaciones he tenido que reeducarme. Tenía erecciones sin control y no eyaculaba, ahora tengo cierto control y eyaculo. Esos logros y no el Viagra son los que te ayudan, y mucho.



Cuénteme.
Esos fármacos te lo ponen mucho más fácil, pero te impiden aprender a identificar qué es lo que te motiva. A los chavales les explico que si tienen paciencia tendrán nuevas sensaciones. A mí se me pone la piel la gallina, cuando eyaculo se me mueven las piernas y los orgasmos son mucho más largos. Estamos hablando de temas tabúes pero que la gente se pregunta nada más mirarte, y creo que es bueno que se sepa.



¿No se ha puesto demasiados retos?
El primer sorprendido de hasta dónde he llegado soy yo: quién me iba a decir que conduciendo con las manos iba a ser subcampeón de España de rallies de tierras, que me ficharían para ir al Mundial y que encima haría siete carreras y puntuaría en cinco. Eso me lo dicen hace veinte años y a lo mejor hubiera firmado por estar en esta silla.



¿Por qué le dio por correr?
Hacía muchos kilómetros porque mi madre me mandaba de curandero en curandero, que no me sirvieron para nada aparte de para practicar la conducción.



Y se planteó competir.
Sí, pero como iba en silla de ruedas, no me dejaban. Durante año y medio fui mañana y tarde a la federación a insistir en lo mío. Creo que me dieron la licencia por pesado, y el primer año ya gané el campeonato.



Da usted conferencias, ¿qué cuenta?
Que vivía de mis piernas, que pasé de ser un esquiador a no ser nada, y que gracias al equipo, mi familia y mis amigos recuperé la alegría. Siempre que subo a un podio, mi equipo sube, literalmente, conmigo.



¿Qué más?
A menudo tenemos problemas chorras, y el cúmulo de chorradas te obstruye. Elimínalas. Hay que enfrentarse a las contrariedades sabiendo que nadie tiene que luchar por ti. No hay nada más triste que pensar “si lo hubiera intentado de veras...”. La vida siempre nos ofrece nuevas ilusiones y objetivos, pero hay que bregar para conseguirlos.



¿Qué merece la pena en la vida?
Estamos aquí de casualidad, aprovechemos esa suerte. Disfruta e intenta compartir y hacer felices a los demás, porque eso es lo que te llevarás y lo que dejarás.



La contrariedad nos vuelve hoscos...
Al principio te mosqueas con tu entorno por todo. Piensa: si no te conviertes en alguien deprimente, estarán a tu lado porque les apetece, no por compasión.



...
Aunque llores cada día –y yo he tenido mis noches de llanto–, nada va a cambiar, tómatelo lo mejor posible porque eso es lo que te ayudará. A la monotonía hay que brindarle tentaciones; si disfrutas internamente, la parte externa se vuelve como tú.



No todo el mundo tiene su fortaleza.
En el hospital miraba al techo: “¡Tío!, ¿pero por qué me ha tocado a mí?”... Luego ves que ahí no se termina el mundo: sal y cómetelo, al menos un trocito. Hay para todos.


La contra de la Vanguardia 09/02/11