El centre

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El terror a la exclusión


Dice Zygmunt Bauman: “El progreso se ha convertido en algo así como un persistente juego de las sillas en el que un segundo de distracción puede comportar una derrota irreversible y una exclusión inapelable. En lugar de grandes expectativas y dulces sueños, el “progreso” evoca un insomnio lleno de pesadillas en las que uno sueña que “se queda rezagado”, pierde el tren o se cae por la ventanilla de un vehículo que va a toda velocidad ...y que no deja de acelerar.” Pero entonces una de las cuestiones que ocurren en esto es que lo que se les transmite a los niños no es “vas a poder cuando seas grande” sino “ya vas a ver cuando seas grande”.




 El futuro ha dejado de ser una meta venturosa a alcanzar, una promesa, para transformarse en lo temido.
Esto deja a los niños detenidos en una “falsa infancia”, siendo eternamente niños y en realidad nunca niños, en tanto ausencia de un contexto protector. Lo que se espera son “rendimientos”, “producciones”, que permitan incluirlo en el mercado exitosamente.
Al no ubicarlos en un proceso de crecimiento, se ejerce sobre ellos una violencia. Al esperar que puedan todo “ya”, se los pone en un lugar de adultos antes de tiempo. Y si el niño no responde a lo esperado aparece otra violencia: se lo considera “deficiente”, discapacitado.

Ilustración de Erin Stead
BEATRIZ JANIN
Fuente: Estrategias Educativas

El grito mudo de un niño maltratado

Un padre que crea un entorno donde priman la violencia y el miedo, no es precisamente un referente paterno válido.


Ignorar a un niño o una mirada de desprecio es mucho más violento que un cachete. A un niño le hiere mucho más una humillación.






Primero calló. Luego, lo borró de su mente. "De repente: un olor, unas palabras... 'Sabes que yo te quiero mucho. Esto no se lo puedes contar a nadie porque puedo ir a la cárcel'". María sólo era una niña de tres años cuando escuchó esta frase por primera vez, o al menos eso es lo que ha deducido con la ayuda de su psicólogo. Su padre y sus hermanos abusaron de ella; fue una hija "obediente" y guardó el secreto. 40 años después, la voz ya no le tiembla y ha conseguido dejar de llorar al verbalizar su dolor. El abuso sexual es una de las formas de maltrato infantil que se presentan en esta sociedad, le acompañan el físico y el psicológico. Pero, ¿cómo proteger a los más pequeños cuando el daño lo infringen las personas que están 'obligados' a querer?

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/04/10/espana/1365613133.html

El niño necesitó crear una careta para sobrevivir

El niño necesita crear otro yo, una careta. Y eso porque los adultos de su entorno esperan de él algo que no es, requieren un orden que no es el suyo, unas respuestas a preguntas que no puede entender, comportamientos cuya estructura ideológica o social no corresponden en absoluto a su naturaleza instintiva. (…) Entender esto es el primer paso para desenmascarar esa careta, también llamada Ego, pero al hacerlo hay que observar una precaución.



Esa careta permitió al niño sobrevivir en su entorno hostil y contradictorio con su verdadera naturaleza, y por lo tanto es aconsejable a lo largo del trabajo de ese des-cubrimiento hacerlo dándole las gracias interiormente. Con amor y gratitud, pero con firmeza, puesto que una vez hemos descubierto que ya no nos hace falta, entonces hay que quitársela sin miedo. Aunque también, como seguimos en este planeta no es prudente ir por el mundo alardeando de habernos quitado la careta, porque vamos a ser blanco de la ira e incomprensión de quienes aún no saben que llevan su careta.
Juan Trigo- El destino no existe aunque lo parezca
fuente: Plano Creativo

Neuronas espejo


Las neuronas espejo son los diminutos milagros
gracias a los cuales atravesamos el día.
Marco Iacoboni



Eduard Punset:
Durante años hemos intentado entender cómo podemos deducir lo que los demás piensan,
sienten o incluso hacen. Y de repente los expertos como tú sugerís que es porque, cuando sientes, escuchas o ves algo, hay un tipo de neurona llamada neurona espejo que se activa (según vosotros) y que participa en todo esto. ¿Se lo podemos explicar un poco a los teleespectadores? ¿Cómo inferimos lo que están pensando los demás gracias a las neuronas espejo?
Marco Iacoboni:
Hay que decir que, aunque el descubrimiento de las neuronas espejo sea reciente, si nos remontamos varios siglos atrás, veremos que, durante mucho tiempo, se ha querido descubrir cómo podemos entender la mente de los demás, y durante siglos varios pensadores y escritores han escrito sobre el tema. Cuando los leo, pienso que es como si supieran lo que eran las neuronas espejo o, cuanto menos, lo intuyeran. Hay una cita de Hume que dice que las mentes de los hombres son espejos unas de otras. Así pues, se puede llegar a este descubrimiento incluso mediante una buena comprensión de la psicología de la gente. Pero el descubrimiento en sí es realmente extraordinario, porque le dio un vuelco a la manera de concebir el cerebro de los neurocientíficos. Se sabía que el cerebro se divide en varios compartimentos: uno para el control motor, otro para la visión, otro para escuchar las cosas, otro para pensar en ellas… pero resulta que la misma neurona (el descubrimiento se hizo en el
cerebro del mono) la misma neurona que se activa cuando el mono agarra una cosa se activa también cuando el mono está quieto y ve que alguien agarra algo.
Eduard Punset:
Sin que haya movimiento…
Marco Iacoboni:
¡Ninguno!
Eduard Punset:
El mono no se mueve, pero la neurona…
Marco Iacoboni:
…se activa. Y por eso las llamamos neuronas espejo, porque es como si el mono que ve a otro haciendo algo estuviera contemplando su propia acción reflejada en un espejo. Así pues, realmente nos volvemos espejos de los demás mediante este mecanismo especular tan sencillo. ¿Y por qué es importante? Porque tras cada acción que hacemos, cuando yo agarro el libro, o tú el bolígrafo… existe una intención subyacente, un estado mental tras la acción. Así que, mediante este espejo de las acciones de los demás, podemos acceder a su mente, al estado mental que los condujo a actuar.
Eduard Punset:
Hace unos años, incluso los descubridores de las neuronas espejo hablaban poquito de ellas, porque no estaban seguros de cuál era su finalidad, su objetivo, ni de qué significaban realmente. Pero ahora hemos llegado al extremo contrario: ¡ahora hay una tendencia a pensar que son decisivas para todo! Hablemos de algunas de las cosas para las que parecen ser decisivas, como la imitación, por ejemplo. Afirmas que, sin las neuronas espejo, no habría imitación. Las actrices y los actores no podrían imitar tan bien a sus personajes… ¿qué sucede con la imitación y el aprendizaje?
Marco Iacoboni:
Creo que las neuronas espejo son muy importantes en eso. Teniendo en cuenta las
propiedades de dichas neuronas, todo apunta a que son fundamentales para la imitación, porque se activan al realizar una acción, pero también al ver a otra persona realizándola, así que resulta casi natural que tengan importancia en la imitación. Además, hemos llevado a cabo experimentos de neuroimagen…
Eduard Punset:
¿Cómo cuáles?
Marco Iacoboni:
Como poner a alguien en el escáner para repetir ciertas acciones y luego, bajo condiciones controladas, descubrir qué repuestas son de imitación, y no simplemente relacionadas con realizar la acción. E hicimos un experimento con una técnica llamada estimulación magnética transcraneal, que provoca una lesión pasajera en el cerebro. De hecho, utilizamos esta técnica para inhabilitar el área de Broca mediante una pequeña lesión (¡temporalmente! Los participantes no sufrieron ningún daño a largo plazo); el área de Broca es una de las regiones que contiene estas neuronas. Pues bien, ¡resulta que los participantes ya no pudieron imitar
más! ¡No! Y esto sugiere que existe un vínculo muy fuerte entre las neuronas espejo y la imitación.
Sin embargo, creo que, en principio, se puede imitar sin neuronas espejo. Hagamos un
experimento mental: imagina que, con una varita mágica, pudiera hacer desaparecer todas las neuronas espejo de tu cerebro. Creo que seguirías pudiendo imitar, pero que utilizarías una forma muy distinta de imitación, que se basaría mucho más en mirar lo que hago y reproducirlo, sin captar mis sentimientos, sin ver cuáles son los estados mentales asociados con lo que hago. Por tanto, sería imitación sin lectura de mente, sin conexiones entre las dos mentes.
Eduard Punset:
Es fantástico, ¿verdad? Hay otro descubrimiento relacionado que también parece asombroso, y es el siguiente (corrígeme si me equivoco): si un ser humano o un mono ven a alguien que se pone en la boca un caramelo, las neuronas del mono y las del ser humano (las neuronas espejo) se activan, hasta ahí muy bien. Pero si, en lugar de llevarse a la boca un caramelo, no hay nada, y el ser humano actúa como si hubiera un caramelo en sus dedos, sin que sea así…
Entonces la neurona espejo del ser humano se activa (la del que está mirando) ¡pero no la del mono!
Marco Iacoboni:
Es verdad.
Eduard Punset:
¡El mono no sabe mentir!
Marco Iacoboni:
Es una buena manera de decirlo.
Eduard Punset:
Sí, pero… ¿por qué? ¿A qué se debe?
Marco Iacoboni:
Creo que hay otra manera de verlo. El caso es que los monos no hacen teatro. Cuando finges que hay algo en tus manos y haces el gesto, aunque no haya nada en realidad, estás haciendo teatro. Los humanos pueden hacerlo….
Eduard Punset:
¡Pero estás mintiendo!
Marco Iacoboni:
Bueno… también es un arte… hay un arte fabuloso relacionado con el teatro: a los seres humanos se les da muy bien. ¡A los monos no! Esto nos dice que nuestras neuronas espejo reflejan lo que podemos hacer, ¡no lo que no podemos hacer! Creo que si pudiéramos enseñarles a los monos a hacer teatro, con el tiempo llegarían a tener una respuesta especular ante un ser humano representando algo. Pero hasta que…
Eduard Punset:
…hasta que lo hagamos…
Marco Iacoboni:
…el mono no lo hará.
Eduard Punset:
Marco, ¿crees que estoy equivocado cuando pienso que los monos y los seres humanos tenían ambos -hace dos millones de años- neuronas espejo muy parecidas, pero que luego, con la evolución, el ser humano, a través de procesos cognitivos más densos o sofisticados, aprendió a fingir, a engañar a los demás, mientras que el mono no? El mono se quedó donde ambos estaban antes…
Marco Iacoboni:
Sí… No sabemos si es porque las neuronas espejo del cerebro humano son más complejas que las neuronas espejo de los monos, o porque la neurona espejo se comunica con muchas más neuronas en el cerebro humano que en el del mono. Esto es algo que hay que tener en cuenta:
las neuronas espejo no están aisladas, sino que forman parte de una red muy amplia de
neuronas distintas.
Eduard Punset:
Otro campo en el que las neuronas espejo entran en juego es el lenguaje. Mencionas el área de Broca que, al parecer, es la región principal para el lenguaje, ¿no? ¿Qué sucede con eso? ¿Hasta qué punto han sido útiles las neuronas espejo para que los humanos aprendieran a hablar?
Marco Iacoboni:
En primer lugar, cuando hablamos siempre utilizamos las manos. La gesticulación con las manos es muy importante para la comunicación. Sabemos que las neuronas espejo son
importantes para controlar las manos y descodificar los movimientos de las manos de los demás. Así que, cuando te veo mover las manos mientras hablas conmigo, utilizo las neuronas espejo para interpretar lo que haces con las manos. La idea es que, incluso antes de que los seres humanos pudieran hablar, estas neuronas servían para la comunicación no verbal.
Porque los gestos se utilizan en la comunicación y, de nuevo, estas neuronas se activan cuando hago ciertas cosas, pero también cuando te veo hacerlas, así que crean una paridad, un canal de comunicación entre tú y yo. El caso es que evolucionaron y ayudaron incluso en el habla. De hecho, hicimos experimentos en el laboratorio que demuestran que las regiones cerebrales que se activan al hablar, en el lóbulo frontal, también se activan al escuchar a otras personas que hablan. Así que incluso estas regiones modernas que controlan la lengua y los
labios al hablar entran en juego cuando te escucho hablar y yo no hablo: las regiones que controlan la lengua y los labios están tan activas como si estuviera hablando yo mismo.
Eduard Punset:
Hay otro tema que le preocupa a la gente… si las cosas son como sugieres, y si todo es en cierto modo tan automático (porque incluso si no media movimiento, incluso si hago un gesto con la mano, existe una neurona espejo en tu cerebro que te dice lo que estoy pensando…). Si todo es así… ¿Qué hay del libre albedrío? ¿Todavía hay espacio para el libre albedrío?
Marco Iacoboni:
¡Es una pregunta estupenda! En cierto modo, éste y otros descubrimientos de la neurociencia sugieren que nuestra noción del libre albedrío es un poco demasiado optimista. ¡No tenemos tanto libre albedrío como nos pensábamos! No obstante, sigo pensando que un poco sí tenemos, porque me parece que tenemos mecanismos de control en el cerebro… por ejemplo, ¿por qué no te imito todo el rato? Puedo evitarlo, puedo controlarlo. Así que, aunque creo que hay influencias sobre la conducta humana y aunque sabemos, por ejemplo, que la violencia en los medios de comunicación realmente está provocando conducta imitativa… y aunque me parece que las neuronas espejo participan en eso… al final se puede controlar, así que hay esperanza para el libre albedrío: ¡no somos robots que únicamente pueden hacer lo que ven!
Hay cierto grado de control. Pese a todo, en último término, todo esto significa que el libre albedrío no es completo. Lo que vemos y experimentamos determina la manera en la que nos
comportamos. Eduard Punset:
Yo entiendo que ustedes vean la relación entre, digamos, un estímulo exterior (bueno, yo estoy moviendo estos dedos con la pluma, ¿no?) y este estímulo exterior activa una neurona espejo en el cerebro de la persona que tengo enfrente.
Eso lo entiendo, pero es que luego viene algo mucho más complicado: a través de las
neuronas espejo, se transmite, mediante la ínsula (que es una especie de estructura de conexión del cerebro), a las emociones; y las emociones en principio no parecían tener nada que ver con las neuronas espejo. Pero habéis descubierto que también pueden influir, a través de la ínsula, sobre la empatía, sobre si, por ejemplo, uno es capaz de empatizar con el sufrimiento de otra persona o no.
Marco Iacoboni:
¡Tienes toda la razón! De hecho, hemos publicado varios artículos que sugieren y demuestran que, en primer lugar, en lo referente al sistema neuronal, las regiones que contienen neuronas espejo del cerebro humano realmente se comunican con los centros cerebrales de las emociones, así que conectan con…
Eduard Punset:
El sistema límbico…
Marco Iacoboni:
Con el sistema límbico, sí. Y, en segundo lugar, la actividad en este sistema está
correlacionada con la cantidad de empatía. Hay estudios que demuestran que los niños que imitan u observan las expresiones faciales presentan actividad en estas áreas, por supuesto y, cuanto más activas son dichas regiones, más empatía tienen los niños. Por tanto, existe un vínculo muy estrecho entre la actividad en estas regiones cerebrales y la tendencia a tener empatía… Básicamente, funciona del siguiente modo: yo te veo sonreír y mis neuronas espejo lo simulan, crean una especie de imitación interna en mi cerebro de la sonrisa en tu rostro, y
luego envían estas señales al sistema límbico y siento lo que tú sientes.
Eduard Punset:
¿Ah, sí? ¿Y podríamos decir que, cuanto más sonríes, más posibilidades tienes de ser feliz? Marco Iacoboni:
¡Pues así es! Lo demuestran los datos… Por ejemplo, hay personas cuyo trabajo es formar parte del público en comedias de televisión, y hay un estudio en el que se entrevistaba a las personas que habían pasado un año trabajando de eso, que tenían que reír con las bromas de los programas de televisión. Pues bien, resulta que estas personas se ponían menos enfermas, eran mucho más felices… la conclusión es que, si quieres ser feliz, empieza a sonreír y acabarás sintiéndote bien.
Eduard Punset:
O sea que, riendo o estando tristes, podemos influir en nuestra mente en una u otra dirección.
Marco Iacoboni:
Sí. ¡Se puede hacer en ambos sentidos! Sabemos que las emociones son contagiosas. Si hay mucha felicidad en una habitación y alguien se incorpora al grupo, acabará sintiéndose más feliz, porque existe esta transmisión de emociones de una persona a otra. Otra manera de lograrlo es simplemente actuar como si estuvieras feliz, y acabarás sintiéndote mejor.
Además, haciéndolo, también influirás sobre la gente que tienes a tu alrededor.
Eduard Punset:
Ésta no tiene que ver con la felicidad sino con la verdadera infelicidad. Al parecer, según afirmas en tu libro Las neuronas espejo, este tipo de neuronas también pueden decirnos algo sobre el autismo, este trastorno mental que hace que algunas personas se vuelvan autistas. Me parece muy difícil ver la relación entre una cosa y la otra.
Marco Iacoboni:
Sí, teníamos la hipótesis desde el principio, pensábamos que estas neuronas eran muy
importantes para las interacciones sociales… Yo te miro y, al ver tu lenguaje corporal, tus expresiones faciales y demás, accedo a tu mente, de modo que nuestra interacción resulta muy fácil de un modo natural. ¿Pero qué pasa con las personas a las que no les gusta interactuar con los demás, que se sienten muy incómodas en las interacciones sociales? Nuestra hipótesis es que, tal vez, estas personas tienen problemas para activar estas neuronas. Si yo tuviera problemas con la activación de las neuronas espejo, no podría leerte tu mente y, por tanto, la interacción me resultaría incómoda, porque no sabría lo que te pasa por la cabeza, no sabría si
quieres pegarme. Hicimos estudios de neuroimagen que demostraron que, de hecho, hay
actividad reducida en las neuronas espejo de los pacientes con autismo. La buena noticia es que podemos intentar utilizar este descubrimiento como una forma de intervención: ya se están utilizando tratamientos basados en la imitación con la idea de volver a entrenar las neuronas espejo de los pacientes con autismo para que funcionen mejor. Me parece que estamos al principio de la ciencia de las neuronas espejo, y que todavía hay muchas cosas por descubrir.
Eduard Punset:
¡Es una gran oportunidad para el futuro!
Marco Iacoboni:
Sí.

Redes

La naturaleza en el corazón I parte


Nuestros hijos crecen alejados de las enseñanzas que la naturaleza puede ofrecerles. Eso dispara unos síntomas que los médicos catalogan de déficit de atención o hiperactividad. Pero lo que sufren, en realidad, es un trastorno por déficit de naturaleza. Para cambiar su futuro, es urgente recuperar el amor por el mundo natural.

El verano pasado, Joe, nuestro guía de pesca de Milwaukee, Estados Unidos, sugirió que nos agarráramos. "así tendremos la forma de un gran animal con un montón de patas", dijo Parecía una recomendación sensata, pues a través de la abierta llanura, en la isla Kodiak de Alaska, un oso venía corriendo, así nosotros. Era un oso pardo Kodiak, el carnívoro de mayor tamaño del mundo, un animal que puede pesar hasta 800 kg y desplazarse a más de 50 km por hora.
"Alejémonos del agua" dijo Joe. El oso pasó ante nosotros y se metió de un salto en el recodo del río donde habíamos estado pescando. Joven, pero imponente, el animal empezó a propinar zarpazos a los salmones migratorios. De vez en cuando alzaba el hocico, movía la cabeza arriba y abajo y nos miraba para, a continuación, reanudar su pesca.
Una mirada a Matthew mi hijo de dieciséis años, que agarraba con fuerza el spray de pimienta defensivo. Sentí el arrebato de gozo que superó con creces mi preocupación por nuestra seguridad. Me sentí contento de que Matthew pudiera vivir una situación tan llena de belleza y humildad. "Esto hace que las clases del colegio me parezcan menos importantes" comentó en ese momento.
Entonces recordé que años atrás Mathew me había preguntado muy serio: "Papá ¿por qué todo era más divertido cuando tú eras niño? Siempre hablas de tu bosque, de tu cabaña en el árbol, y de cómo solías pasear a caballo cerca del pantano". Al principio, pensé que estaba harto de escucharme pues acababa de contratarle cómo era lo de coger cangrejos en un riachuelo. Como muchos padres, tiendo a idealizar mi propia infancia, y quizás ignoro con demasiada facilidad las experiencias de juego y aventura de mi hijo. Sin embargo Matthew tenía la sensación de haberse perdido algo importante. Y no se equivocaba.
Durante siglos, los seres humanos pasaban en la naturaleza la mayor parte de sus años de formación. Pero, en unas pocas décadas, la forma en que los niños entienden y experimentan la naturaleza ha cambiado radicalmente. En los años cincuenta, nadie hablaba de la lluvia ácida o de os agujeros en la capa de ozono. Sin embargo, o conocía muy bien mis bosques y mis campos, cada recodo del riachuelo y cada hoyo en los caminos de tierra.
Hoy, es posible que un niño pueda hablarnos de la selva amazónica, pero no de la última vez que se hizo una excursión por un bosque o que permaneció en un campo tumbado, escuchando el viento y mirando el paso de las nubes.
Los padres aducen varias razones al hecho de que sus hijos pasen menos tiempo en la naturaleza del que pasaron ellos: un acceso cada vez más limitados a las áreas naturales, que los niños prefieran el entrenamiento electrónico o las presiones del tiempo, en las que se incluyan largas jornadas escolares y laborales.
El mundo de nuestros hijos, ilimitados en el ciberespacio, se está reduciendo en realidad.
Sin embargo, en este momento en que hay más niños que nunca desconectados de la naturaleza, es cuando la ciencia está demostrando lo importante que es, para un desarrollo humano saludable, un contacto directo con el mundo natural.
Necesitamos vivir en la naturaleza seguramente más de lo que nosotros creemos. Los psicólogos ambientales han constatado que los niños que pueden disfrutar de un reducido entorno natural, como el jardín de su casa o, simplemente una habitación con vistas a un paisaje, están más protegidos psicológicamente. Los niños con discapacitados perciben una imagen mejorada de cuerpo y demuestran cambios de comportamiento positivos gracias a la interacción con la naturaleza. Los estudios sobre programas educativos al aire libre dirigidos a jóvenes problemáticos muestran un evidente valor terapéutico.

Richard Louv- Mente Sana

Respetemos el lugar diferenciado de los hijos, como sujetos con deseos própios


1.- En base a tu experiencia ¿qué es lo que para ti define a una familia
inteligente emocionalmente?
La familia que puede crear unos canales de comunicación en que los miembros
se sienten libres para expresarse emocionalmente y cuando aparecen conflictos
se tratan de abordar y elaborar con los instrumentos que proporcionan las
palabras.
Cada integrante de la estructura familiar ocupa su lugar, el lugar que le
corresponde en la estructura familiar respetando sus espacios diferenciados:
lugar individual, de pareja, de hij@....
Se fomenta el uso de la capacidad empática para comprender al otro.
2.- Según tu punto de vista, ¿qué diferencias a nivel emocional existen
entre la mujer y el hombre?
El universo emocional es inherente al ser humano independientemente de su sexo biológico o su identidad de género. Cada persona es única y evidentemente también su subjetividad. Sin embargo, se observan diferencias en primer lugar vinculadas a la forma de relacionarse con este mundo emocional compuesto por una multiplicidad de sentimientos. Las mujeres como colectivo por razones biosocioculturales están normalmente mas cercanas a conectar con sus emociones, con sus afectos, alejados en ocasiones de la dimensión racional, paradójicamente, la dimensión emocional está socialmente desacreditada y esto ha influido históricamente en el inconsciente colectivo femenino, en cambio los hombres tienden a hiperdesarrollar la acionalidad, el pensamiento lógico que,siendo importante para el psiquismo, les puede alejar de esta dimensión.
Frente a una separación o pérdida, por poner un ejemplo, es más frecuente que en el periodo de duelo, ellas conecten con la tristeza, los hombres lo padecen de igual modo pero tratan de aparcar ese sentimiento para que no interfiera en su mundo laboral, social… aunque pueden somatizarlo, esta es su “asignatura pendiente”. Aquí intervienen los mensajes que reciben desde niños que asocian masculinidad y un determinado concepto de fortaleza (“los niños no lloran”).
El concepto de salud psicológica pasa por buscar un equilibrio, un entendimiento
entre el mundo emocional y el plano racional ya que las emociones han de ser sumidas para poder ser elaboradas.
3.- ¿Cómo pueden contribuir los padres y madres al bienestar emocional de sus hijos?
Fundamentalmente respetando el lugar diferenciado de los hij@s como sujetos con deseos propios, esto se traduce en establecer vínculos afectivos libres -en la medida de lo posible- de cargas previas no digeridas psicológicamente relacionadas con el malestar emocional de los adultos que puedan contaminar la relación.
Proporcionar afecto, acompañamiento, contención y límites. El nivel de frustración en la infancia para un adecuado desarrollo psicoevolutivo ha de irse estableciendo entre dos extremos: ni excesivo ni insuficiente. Los niñ@s precisan madurar psicológicamente de forma acompasada a su ritmo interno y establecer un pacto interno entre el principio del placer y el de la realidad.
Como decía Bruno Bettelheim, no hay padres ni madres perfectos, el ideal de perfección puede conducir a insatisfacción permanente en los adultos respecto a su rol parental, pero un cierto grado de reflexión respecto a cómo se lleva a cabo la crianza de los hijos es saludable, ya que permite tomar perspectiva. Visualizar que el resultado de lo sembrado no siempre es inmediato, ejercer de madre o padre es una construcción en el tiempo.
4.- ¿Qué consejos darías a las madres que a veces “pierden los nervios” en el día a día en la relación con sus hijos?
En primer término, que traten de asumir que son seres humanos y por tanto más allá del amor hacia sus hijos, pueden llegar a sentirse agobiadas, especialmente en determinadas etapas en que requieren mayor inversión de energía. El ideal de maternidad que se muestra culturalmente esconde esta faceta También influyen factores como la dificultad para conciliar vida laboral y familiar, el aislamiento actual de las madres en la sociedad actual, sus vivencias como hija, etc.
Que se dediquen un espacio para sí mismas periódicamente, revertirá en su calidad de vida y contribuirá a que la relación con sus hij@s sea más distendida.
Procurar que el espacio de tiempo dedicado a los niños, sea el que sea, no esté únicamente al servicio de los hábitos (baños, comidas…) necesarios pero insuficientes para desarrollar la calidad en el vínculo afectivo. Así, por ejemplo,
es fundamental potenciar el diálogo, el intercambio lúdico en que madre e hijos
se enriquezcan mutuamente.
5.- ¿Qué orientación ofrecerías a las familias con hijos adolescentes?
La adolescencia en nuestro contexto socio-cultural está influida por múltiples condicionantes. La sociedad actual tiende a potenciar determinados hábitos en
edades cada vez mas tempranas lo cual es problemático (relaciones sexuales precoces, consumo de alcohol, tabaco, consumo de sustancias tóxicas…)
Muchas familias están lógicamente preocupadas por los riesgos que conllevan dichas costumbres, ello unido a la inestabilidad inherente a los procesos del mundo emocional del adolescente que cuestiona su identidad y percibe como caen las idealizaciones que le proporcionaban unos referentes.
La adolescencia será tanto menos crítica en cuanto la infancia se haya transitado
con posibilidades de afianzar de forma saludable la identidad y se haya potenciado en la familia la comunicación.
Los padres y madres de adolescentes han de tratar de establecer puentes con sus hijos y utilizar la herramienta del pacto cuando sea necesaria. En relación al sexo, los padres han de tratar de abordar con sus hijos varones los temas esenciales, así como las madres con sus hijas desde la transmisión emocional ya que la información ya la tienen pero de poco les sirve si no la procesan implicando la vertiente afectiva.
6.- A nivel emocional, ¿cómo se vive un proceso de adopción tanto por parte de los niños como de los padres adoptivos?
Los procesos de adopción implican en líneas generales fases de acomodación para integrar las historias tanto de la madre, del padre como del hij@ adoptivo para ir creando una nueva historia conjunta. Los hijos adoptados “ponen a prueba” frecuentemente a los adultos adoptantes para comprobar que no va a repetirse el abandono anterior, esto implica que hay que poder ocupar un rol parental estable y firme.
Los adultos responsables de la crianza de sus hijos adoptados han de tratar de
aceptar al hijo o hija real (asumir sus características de personalidad, raza, etc.)
aunque se distancie del hijo/hija ideal que han diseñado en su mundo imaginario
para proporcionarle la aceptación necesaria para construir su identidad.
Es frecuente que antes de la adopción un sector de personas haya transitado por procesos de reproducción asistida, esto conlleva una elaboración de duelo ya que el hijo adoptado no suplanta al biológico no nacido.
En familias con hijos biológicos que se deciden a adoptar –cada vez con mayor frecuencia- hay que reestructurar la composición familiar sin que nadie salga
perjudicado emocionalmente. Las familias monoparentales, generalmente mamás adoptantes tendrán que asumir más funciones y proporcionar al hijo posibilidades de relación afectiva y social más allá del vínculo dual.
En el trabajo grupal con familias que conduzco desde hace años, insisto en que existe un “plus” añadido de complejidad en la crianza de hijos adoptivos, lo cual
no hay que confundir con la existencia inevitable de patologías. La buena marcha
de los procesos de adopción dependerá en gran medida de los recursos en el plano emocional para ir elaborando las sucesivas etapas. Las preguntas respecto al origen de algún modo estarán presentes en el desarrollo de los hijos de forma más explícita o latente y el mejor soporte es que puedan establecer lazos afectivos sólidos con la madre y/o el padre.
Gemma Cánovas Licenciada en Psicología y Ciencias de la Educación, especialidad Psicología Clínica.
Pertenece a la Sección de Psicología de la Mujer del Colegio Oficial de Psicólogos de
Cataluña.
Colabora con el Ayuntamiento de Barcelona impartiendo conferencias dentro del Acuerdo
Ciudadano para una Barcelona Libre de Violencia contra las Mujeres. Participa en el
Servicio Psicológico y Asesoramiento en Adopción en la Asociación en Defensa del
Derecho de la Infancia en la Familia.

Prohibiciones absurdas



Estas prohibiciones actúan como verdaderos mandatos vinculantes. Es imposible no escuchar estas órdenes, por condicionantes que suenen, si llegan a nosotros cuando todavía no podemos cuestionarlas y encima de la mano de las personas que más queremos y que, supuestamente, más nos quieren.

Absurdo 1.- No está permitido que pretendamos ser quienes somos. Debemos ser, parecernos o actuar como nuestros educadores creen que es correcto y como ellos nos aseguran que es lo mejor para nosotros.

Absurdo 2.- No está permitido que nos involucremos emocionalmente, porque eso nos haría sufrir. Sin compromiso afectivo, no habrá posibilidad de que suframos.

Absurdo 3.- No está permitido el contacto físico. De los más inocentes acercamientos puede surgir connotación sexual y eso es un tabú hasta la madurez.

Absurdo 4.- No está permitido crecer ni estar sano, porque eso dejaría en duda el rol de nuestros educadores, los cuales se significan con la actitud de cuidarnos.

Absurdo 5.- No está permitido perder el control de las cosas. Todo debe quedar bajo nuestra égida y nuestro dominio.

Absurdo 6.- No está permitido disfrutar de la vida, porque eso confrontarla con la idea de nacer, sufrir y morir.

Absurdo 7.- No está permitido correr riesgos, porque la vida es peligrosa y todo lo que hagamos en especial lo que nos da placer, implica una amenaza a nuestra integridad.

Absurdo 8.- No está permitido sentirse importante. Debemos ser uno más o, por lo menos, no competir con nuestros educadores.

Absurdo 9.- No está permitido equivocarse. Porque eso es un fracaso y objeto de desprecio de los demás.

Absurdo 10.- No está permitido ser totalmente libres, ni en nuestras decisiones, ni en nuestros pensamientos, ni en nuestros sentimientos. Debemos hacer lo que se espera de nosotros, estudiar lo que es mejor, trabajar como se debe y casarnos con la persona adecuada.

No dudo que este listado está incompleto y que las atrocidades que algunos adultos son capaces de generar en los niños no tienen límites; sin embargo, esta muestra basta para decir lo que hoy nos interesa.
Normalmente el niño y, más tarde, el adulto- necesita agradar, sentirse querido, aprobado, reconocido y valorado. Estos mandatos, en interacción con los acontecimientos particulares de cada historia y de cada vínculo familiar, determinan que el niño abandone su infancia con una clara idea de lo que se espera de él- Y lo confirma de nuevo cuando recibe directamente de sus padres la máxima aceptación si se impone a sí mismo las restricciones que se le enseñaron.
Sometidos por nuestra educación a lo que se nos está permitido y a lo que se nos llevó a pensar, construimos una programa para nuestra vida, un argumento, un guión sobre todo, una determinada forma de interpretar el mundo a nuestro alrededor, acorde a lo que se debe y a lo que no se debe.
Jorge Bucay

Más tiempo con los hijos


Desde el punto de vista psicológico, los dos primeros años de vida son fundamentales

El pasado septiembre, al mismo tiempo que empezaba el curso escolar, un grupo de seis profesionales de la medicina, la psiquiatría y la psicología infantil lanzaron un manifiesto bajo el lema “Mas tiempo con los hijos”. Es un deseo compartido por muchos, pero que por ahora choca con nuestra realidad social y laboral. La gran pregunta en este tema es cómo conseguirlo. Y quizá la respuesta más sencilla sea: empezando por el principio. Por eso la principal petición del manifiesto es que los poderes públicos garanticen dos años de maternidad/ paternidad. “Ojo” apunta Jorge Tizón, uno de los miembros de esta platarforma, “solamente para quien quiera y pueda”. Ya cuentan con más de 2000 adhesiones.

¿ Por qué dos años?
Insisto en que no tienen que ser dos años obligatóriamente. Primero: decimos dos años porque es un periodo adecuado desde el punto de vista psicológico. Pero muchas mujeres, no digamos hombres, no aguantarían hacer solo de padres y madres durante dos años. Lo que pedimos es que este período esté garantizado, pero se podría optar a menos tiempo, o repartir estos dos años con el hombre. En los países nórdicos hay residentes que se han cogido tres y cuatro meses de baja por paternidad, sin ningún problema.
Es algo posible y necesario.

¿Cómo es el desarrollo emocional de un niño en los primeros meses y años de vida, y por qué es tan importante la presencia de sus padres?
Está demostrado científicamente que para el desarrollo emocional, cognitivo y biológico (incluido sistema nervioso central) un bebé necesita ya desde antes del nacimiento, pero sobre todo desde el nacimiento, la presencia de al menos una persona suficientemente estable. Esta es la forma de que tenga una relación básica restructurante. Es decir, una relación prioritaria con alguien para que pueda aparecer el concepto del “otro” dentro de su mente. Y esa es la base de otros “otros” que vendrán detrás. A partir de esa relación se formará toda su idea de los demás y también la representación de uno mismo. Si no hay un “otro” estable, la representación de uno mismo, la identidad, es también mucho más desintegrada, inestable y frágil. Este proceso se produce en el primer año de la vida.
Jorge L Tizón Pisquiatra, psicólogo y neurólogo.
Campaña por dos años de baja maternal en la dirección de internet mastiempoconloshijos.blogspot.com

Mente Sana 58

Alimenta tu confianza



La confianza es una fuerza interior que nos impulsa, una actitud profunda de seguridad y bienestar, con uno mismo. Saber descubrirla y cultivarla enriquece el mundo y nuestra vida.


Para conocerse, aceptarse y con ello ganar confianza es necesario aprender a pensar racionalmente. El ser humano tiene una tendencia biológica a pensar irracionalmente. No obstante, si lo desea, tiene la posibilidad de ejecutar su capacidad de elección y cambiar su sistema de creencias, trabajando para conseguir una mayor racionalidad. Las creencias irracionales suelen expresarse en términos de obligación o exigencia. Algunas emociones negativas asociadas a ellas pueden ser ansiedad, culpa, ira, resentimiento…
Suelen impedir el establecimiento y la consecución de nuevas metas.
Esas emociones pueden expresarse a través de pensamientos del tipo: Tengo que estar seguro de que todo lo que me proponga o desee saldrá adelante sin que surja ningún inconveniente o contratiempo. Si fracaso en el logro de un objetivo me bloquearé y sufriré mucho. Si confías en los demás te muestras más vulnerable y pueden hacerte daño. Se necesita tener alguien más fuerte en quién confiar. Para embarcarme en un proyecto preciso la aprobación de todas las personas significativas en mi vida. Si anteriormente fallé, ¿por qué va a ser diferente esta vez?

Detrás de cada error hay un aprendizaje
La vida abunda en situaciones que generen inseguridad, que ponen a prueba la confianza depositada en uno mismo. Sí apostamos por nosotros y las afrontamos tenemos mucho terreno ganado, ya que lo que una persona piensa de sí misma suele terminar por cumplirse. Si poco a poco alcanzamos diferentes objetivos personales, la autoestima se fortalece y el cerebro genera pensamientos del estilo. ¡qué bien me siento, lo conseguí!
Otras veces no es posible lograr lo que nos proponemos, pero se nos brinda el beneficio de aprender de los errores y de que generen posibilidades no previstas. A largo plazo, la experiencia va mostrando cómo tras cada meta inalcanzable reside un mayor conocimiento, una capacidad de tolerar mejor las emociones negativas, aprender de ellas y emplearlas a nuestro favor. De ese modo el éxito otorga confianza para poner en práctica lo que el fracaso no enseñó.
Hoy circula una creencia irracional frecuente; se tiene éxito porque sí, sin esfuerzo, por buena estrella. Pero la vida de quienes triunfan en alguna faceta suele estar llena de fracasos. Se trata de personas que han construido su confianza desde la base y esta les ha ayudado a no bloquearse tras las decepciones y a no paralizarse ante la duda.
Susana Martinez Huerta- Psicóloga