El mundo al revés
El reino del
revés
Me dijeron
que en el Reino del Revés
nada el
pájaro y vuela el pez,
que los
gatos no hacen miau y dicen yes
porque
estudian mucho inglés.
Me dijeron
que en el Reino del Revés
nadie
baila con los pies,
que un
ladrón es vigilante y otro es juez
y que dos
y dos son tres.
Me dijeron que en el Reino del Revés
cabe un
oso en una nuez,
que usan
barbas y bigotes los bebés
y que un
año dura un mes.
Me dijeron
que en el Reino del Revés
hay un
perro pekinés
que se cae
para arriba y una vez
no pudo
bajar después.
Me dijeron
que en el Reino del Revés
un señor
llamado Andrés
tiene
1.530 chimpancés
que si
miras no los ves.
Me dijeron
que en el Reino del Revés
una araña
y un ciempiés
van
montados al palacio del marqués
en
caballos de ajedrez.
Vamos a
ver cómo es
Despertar el amor por la naturaleza
El National Trust seleccionó 50 actividades que despiertan en los niños el amor por la naturaleza y es importante que se hagan antes de los 12 años para que el acercamiento a lo natural tenga raíces firmes. Aquí van algunas:
1. Subir a un árbol; 2. Rodar hacia abajo en una gran colina; 3. Acampar al aire libre; 4. Construir un foso; 5. Hacer “patitos” con una piedra; 6. Correr bajo la lluvia; 7. Volar una cometa; 8. Pescar con una red; 9. Comer una manzana recién recolectada de su árbol; 10. Dar un paseo por la noche en el campo; 11. Tirar bolas de nieve; 12. Buscar un tesoro en una playa; 13. Hacer una torta de barro; 14. Montar en trineo; 15. Enterrar a alguien bajo la arena; 16. Organizar una carrera de caracoles; 17. Columpiarse en un árbol caído; 18. Balancearse en un columpio; 19. Deslizarse en el barro; 20. Alimentar un pájaro con las propias manos; 21. Comer moras o cualquier fruta silvestre; 22. Visitar una isla; 23. Ver un amanecer; 24. Ponerse detrás de una catarata; 25. Cazar bichos; 26. Buscar ranas; 27. Rastrear animales; 28. Agarrar un cangrejo; 29. Plantar algo, verlo crecer y comérselo; 30. Encender un fuego sin cerillas; 31. Encontrar el camino con una brújula y un mapa; 32. Plantar sus propias semillas y verlas .
Fuente: Mujer árbol
EL DUELO DE LOS CHIMPANCÉS
La historia de esta foto la ha publicado National Geographic.
Fue hecha en Camerún. La chimpancé que va en la carretilla está muerta.
Se llamaba Dorothy, acababa de morir de un ataque al corazón a los 40 años. Su cuidadora, su veterinaria, le sujeta la cabeza.
La foto muestra muchas cosas pero, por encima de todas ellas, demuestra la capacidad casi increíble de comprender y sentir el dolor
de un grupo de chimpanés que guardan silencio al paso de esa compañera que se llevan a enterrar.
Sus cuidadores explicaron que es casi imposible que estos animales estén en silencio pero, en ese momento, tras esa valla metálica, no se oía una mosca.
A la madre de Dorothy la mató un cazador y a ella, chiquitita, la vendieron como mascota a un parque de atracciones.
Allí vivió muchos años encadenada y amarrada al suelo; no volvió a subir a los árboles hasta que cumplió 25 años, cuando fue liberada.
La educaron para divertir a los humanos; le enseñaron a beber cerveza, a fumar cigarrillos y a hacer reirr a los visitantes del parque.
Tras tantos años de encierro y por culpa de una mala alimentación y falta de ejercicio, estaba gorda y patosa. Un día le tocó la lotería.
Fue rescatada de aquel infierno y llevada a Sanaga-Young, un lugar donde, junto a otros ejemplares de su especie, fue cuidada y ayudada
a llevar la vida a la que tenía derecho. Pasado un tiempo su salud mejoró y según sus cuidadores fue sacando poco a poco, un carácter
bondadoso. Apareció un potente instinto maternal que le hizo adoptar a un pequeño chimpancé, Bouboule y hacerse amiga de muchos
otros incluido Jacky el macho alpha que como ella llegaba de otros parques de atracciones para recuperar su vida animal, robada por los hombres.
El día que Dorothy murió, su cuidadora explicó que su ausencia, su pérdida, era palpable y se podía sentir entre todo el grupo
de chimpancés. Los responsables del campo decidieron que el entierro de Dorothy podría ser presenciado desde detrás de esa verja
por su familia porque de esa forma podrían entender, a su manera, que Dorothy no volvería. Dijo que algunos chimpancés reaccionaron
agresivamente y otros gritaban con frustración.
Pero lo más impresionante y asombroso para todas las personas que presenciaron esa escena fue la reacción final de absoluto silencio.
Una història d'amor incondicional
El nostre amic Alfredo Sánchez, acompanyat per el seu inseparable company willy

Nuestro Amigo alfredo, acompañado por su inseparable compañero willy
Nuestro Amigo alfredo, acompañado por su inseparable compañero willy
Efecto Pigmalión y las consecuencias en los niños...
Las etiquetas que ponemos a los niños pueden generar comportamientos no deseados

«Es muy tímido», «es muy malo y desobediente», «no se entera de nada», «es pasivo»... Lo que pensamos, lo que decimos... A veces no somos plenamente conscientes pero juzgamos y etiquetamos a los niños prematuramente, condicionando su comportamiento y produciéndoles unas heridas que, metafóricamente, pueden llegar a estar sangrando durante muchos años si no se reconocen y cicatrizan correctamente.
Es el llamado «efecto pigmalión» de los padres sobre los hijos, o de los profesores sobre los alumnos. «Demasiadas veces se pronuncian expectactivas o prejuicios durante el proceso comunicativo con los más pequeños sin tener en cuenta que en el futuro pueden originar sentimientos, comportamientos o rendimientos no esperados y/o deseados», apunta Alba García Barrera, profesora de Psicología de la Universidad a Distancia de Madrid (Udima). «En toda relación entablada con niños y adolescentes debe prestarse especial atención a la forma en que expresamos y transmitimos nuestras ideas, especialmente aquellas que afectan a su propia forma de ser, actuar o pensar sobre una determinada cuestión. En estas etapas los jóvenes se encuentran en pleno desarrollo físico, psicológico y afectivo, por lo que son altamente vulnerables a la influencia que puede llegar a ejercerse sobre ellos por medio de la comunicación. Es bastante fácil que, con nuestras palabras, afectemos al autoconcepto y la autoconfianza del niño», explica García Barrera....
http://www.abc.es/familia/20130102/abci-peligro-efecto-pigmalion-201212231910.html
«Es muy tímido», «es muy malo y desobediente», «no se entera de nada», «es pasivo»... Lo que pensamos, lo que decimos... A veces no somos plenamente conscientes pero juzgamos y etiquetamos a los niños prematuramente, condicionando su comportamiento y produciéndoles unas heridas que, metafóricamente, pueden llegar a estar sangrando durante muchos años si no se reconocen y cicatrizan correctamente.
Es el llamado «efecto pigmalión» de los padres sobre los hijos, o de los profesores sobre los alumnos. «Demasiadas veces se pronuncian expectactivas o prejuicios durante el proceso comunicativo con los más pequeños sin tener en cuenta que en el futuro pueden originar sentimientos, comportamientos o rendimientos no esperados y/o deseados», apunta Alba García Barrera, profesora de Psicología de la Universidad a Distancia de Madrid (Udima). «En toda relación entablada con niños y adolescentes debe prestarse especial atención a la forma en que expresamos y transmitimos nuestras ideas, especialmente aquellas que afectan a su propia forma de ser, actuar o pensar sobre una determinada cuestión. En estas etapas los jóvenes se encuentran en pleno desarrollo físico, psicológico y afectivo, por lo que son altamente vulnerables a la influencia que puede llegar a ejercerse sobre ellos por medio de la comunicación. Es bastante fácil que, con nuestras palabras, afectemos al autoconcepto y la autoconfianza del niño», explica García Barrera....
http://www.abc.es/familia/20130102/abci-peligro-efecto-pigmalion-201212231910.html
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